miércoles, 15 de mayo de 2024

Un día agridulce, pero bonito

El día empezó muy de madrugada, como a las 2:20. Con la resaca del día anterior. Que fue precioso, pero igualmente agridulce. Por el inesperado retraso de casi X2 meses de la consulta. Al menos se me fueron ocurrirendo alternativas.

Recurrí al Zolpidem caducado, que no hizo su efecto, debía estar demasiado caducado, en 2022 si hizo su efecto, supongo que en Julio. Me tomé un lorazepam justo después y a así logré dormir hasta las 7:00 ó 7 y media. Demasiadas emociones en pocos días, desde el viernes.

Luego me levanté a escribir: que si un guión para la consulta con María (una semana con dos consultas de salud mental, no sé cuánto tiempo hacía de eso ... Pensar en ese 8 de noviembre en el que tuve TRES consultas, dos útiles, una meh) que si un post .... Se que estuve varias horas con el ordenador. Supongo que antes me había duchado.

Decidí salir en bici. Llevaba mucha más ropa que el martes: camiseta de manga larga de alta visibilidad rollo Renfe, maillot, mallas finas, culote, chaleco reflectante. Después de pasar por la Colonia del Retiro y por las inmediaciones del HUGR, pasado el puente de la M30, en un pequeño parque, me quité la camiseta y, para ello, el chaleco y el maillot. Allí se quedó el abono recurrente, en una diminuta funda de plástico, bajo un banco. La camiseta logré hacerla un gurruño y sujetarla al tubo horizontal con una cinta reflectante. Continúe camino por Moratalaz, pasando por el Ruedo. Más tarde Vicálvaro y El Cañaveral. Allí comí algo porque me dolía la tripa (igual de la ansiedad). Ya me había tomado un gel antes, pero las barritas (que igual llevaban un año en la bolsa de herramientas) me sentaron bien. Vuelvo a Vicálvaro y no tengo el abono recurrente.

DRAMA.

Para nada. Con la tarjeta virtual me pude hacer con otro abono recurrente, en una tarjeta no personalizada. Mi psico valoró que fuera capaz de calmarme y pensar con claridad en ese momento. Con menos adrenalina o ansiedad o ambas, y música en los oídos, en el interior de una UT 450 (llevaba los cascos desde la puerta de la estación de Vicálvaro, cuando me di cuenta de que había perdido el abono) pensé en que me daba tiempo a volver sobre mis pasos, de Atocha a pasada la M30. Y el abono estaba allí. A malas tengo dos abonos recurrentes, no he perdido la tarjeta chula y 10€ no van a ningún sitio.

Volví a casa, me duché (otra vez), comí. Se me hizo un poco larga la espera hasta la consulta con M. Una consulta preciosa y está vez si, de desahogo. Y con gatetes.

Ahora ya es mañana (el 16 de mayo), me desperté a las 3:20 o así. Me falta que me indiquen cuando puedo firmar el contrato y, si acaso, tener algún tipo de documento físico donde ponga la adaptación. Ya lo dije por email al enviar el último informe.

Al final, el aprendizaje de hoy es, sobre todo, poder regularme.

He pasado una especie de duelo al concederme, al obtener, aunque fuera muy insuficiente, el % de discapacidad. Los pasos adelante, en cuanto a asertivo, a tener más confianza en mí mismo (carisma, no arrogancia, en 48h encontré el adjetivo correctl) y he ido adquiriendo poco a poco herramientas para autorregularme.

Después de la decepción N+1 con el hospital, la ayuda de M. es definitiva. Está ahí. Cada dos semanas. Y casi cada día con los mensajes en la aplicación.

Di un pequeño paseo tras la consulta. Delicioso.

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