martes, 21 de mayo de 2024

Recuerdos inconexos

Recuerdos del año 2002, de Septiembre, cuando subí por tercera vez, como viajero, en un Camello, en un automotor diésel de la Serie 592. Atrapados por mi memoria y guardados en un documento de Word, a través de un viejo ordenador, en la Baja Alcarria.

Giro la palanca de apertura (es tan larga y robusta porque debe desplazar la puerta en lugar de accionar algún mecanismo electro-neumático).

Muchos años después un compañero (y amigo), profesional, inteligente, maduro para su edad, hábil reparando cosas, me confirmaba que las puertas son totalmente manuales. Se abren como la puerta deslizante de un coche de viajeros convencional, aunque con apoyo neumático. Por el contrario, el sistema de cierre si es automático.

 

 

He dormido como 7.5 horas, desde las 23 h a como la 6:40. Lo único que me preocupaba de forma inmediata era hacer caca. Demasiadas emociones las última semana, entre eso, y el cambio de lugar y de agua, el salvado de avena no fue suficiente y ayer tuve que tomar una infusión salvadora. De haber sabido todo esto antes (en 2018, noviembre), me hubiera ido mejor. Pero siempre es aprendizaje.

Estoy en calma, aunque sensible, aunque me emociono con facilidad. O me irrito por conversaciones o ruidos sin importancia. Hace unos minutos no encontraba todas las fotos que hice a la UT592 en agosto 2008 (han pasado casi 16 años desde entonces), retocadas con el ordenador para que pesaran menos. Estaban en el móvil.

He releído mi diario de Febrero y Marzo de 2004 y no he sido capaz de encontrar las frases en las que describía varias ideaciones. Supongo que me fue imposible ponerlas en palabras. 

(Al final he podido encontrarlo)*

viernes, 20 de febrero de 2004.

"lo que necesitaba para animarme después de ese viaje para olvidar –a la uni- con aterradoras imágenes en mi cabeza: nada de cuentavuelas, nada de rallyes, sino la sangre brotando de profundos cortes en las muñecas, pistolas en la boca....."

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