domingo, 5 de mayo de 2024

23 (Manuel + Andrea + Diego)

-Manuel ... ¿Qué son las balas dum dum?

Manuel miró a Diego con una mueca de incredulidad.

-Son un tipo de munición ..... Pero no creo que sea el momento de hablar de ello, además, las armas son horribles ... Y tu eres muy pequeño.

-Además -añadió Andrea- no necesitamos ningún tipo de arma. Nos basta con los tres.

Manuel resopló.

-¿Estás segura?

-¿No me crees?

-No es que no crea tus palabras, es que tengo miedo y tengo ansiedad.

-Lo sé, puedo percibirlo. Y Diego también, ¿verdad, Diego?

-Si ... pero menos que otras veces ... Pareces estar .... tranquilo ... Para ser tu.

-Pues tranquilo no estoy, pero ya da igual. ¿A qué estamos esperando?

Andrea sonrió.

-A que venga el tranvía. Es lo que se suele hacer en una parada de tranvía.

-¿Y después?

Andrea se dirigió a Diego.

-Diego, hoy quiero enseñarte algo muy importante. Es algo que ya sabes hacer, aunque no lo sepas. Es algo sencillo, pero muy importante. ¿Lo entiendes?

Diego cogió de la mano a Andrea.

-Tengo miedo. Quiero que venga mi mamá.

-Tu madre está descansando en el hotel. La veras muy pronto. No tienes por qué tener miedo. No va a pasarte nada malo.

-Claro, porque está todo controlado- Añadió Manuel.

-Manuel, aunque no lo creas, está todo controlado.

-Si tu lo dices. Yo estoy cagado de miedo.

-Hay algo que no te he dicho. También tienes algo que aprender. Tú. Si, tú. Hoy.

-Estoy a punto de disociar. Ahora mismo no te puedo explicar ni lo que es un chopper, no me pidas que aprenda nada.

-Es algo que ya has hecho, y muy bien. Como la mayor parte de cosas que haces.

-El término chopper se usa para referirse a los numerosos tipos de dispositivos y circuitos electrónicos de conmutación.

-¿Te sabes todo eso de memoria?

-Eso y más cosas, algunas que ni recuerdo.

-Como te iba diciendo, es algo que ya has hecho. Sólo que ahora es diferente. Tu nos cubres las espaldas, bloqueas, Diego y yo actuamos.

-¿Y quién me cubre la espalda a mí? ¿Bloquear? No te estoy entendiendo.

-¿Recuerdas lo que pasó en el bosque?

-Como para olvidarlo.

-¿Hiciste algo de forma consciente?

-Que yo recuerde, no.

-Ya veo que empiezas a entenderme. Haz lo mismo. Luego te cuento la diferencia con ese momento.

-¿Hacer? ¿El qué?

En ese momento un tranvía, pintado con vistosos tonos blancos y rojos, se detuvo con un chirrido de frenos delante de los tres. Las puertas laterales se abrieron. Para sorpresa de todos, en lugar de oriundos y alguna horda de turistas, del tranvía descendieron diez siluetas vestidas de negro, de los zapatos a las capuchas. Y con la cara cubierta por mascarillas FFP3, del mismo color negro.

-Me cago en la madre que me parió- Susurró Manuel.

Las siluetas les rodearon.

Escuchó, muy lejos, como en un sueño, la voz de Andrea.

-Ahora les bloqueas y ya está.

Le costaba pensar con claridad, optó por concentrarse en lo que estaba sintiéndo. Las ganas de llorar, tan intensas que las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas. El temblor en las manos y el miedo pesado y denso y húmedo subiendo desde la boca del estómago.

-Vale ¿Y ahora qué?- Preguntó Manuel.

-Ahora nos toca a Diego y a mí.

-Pero, Andrea, son diez y nosotros sólo tres.

-Somos suficientes. Además, está el equipo de respaldo. En su momento lo sabrás. Diego, siente o lee lo que pienso, lo que hago. Ya lo has hecho antes.

Entre tanto, los diez se habían acercado poco a poco, en un círculo cerrado, hasta quedar a menos de medio metro de ellos.

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