viernes, 4 de mayo de 2018

Niebla meona

Hay un tipo de niebla muy húmeda a la que, en algunos lugares del interior, se la llama así. Niebla meona. Capaz de mojar, como si de lluvia fina se tratara, todo: el suelo, los árboles, los tejados, la hierba, todo.

Así es como me siento. Subiendo, trepando, a veces de pie, a veces con la ayuda de mis manos, a veces a cuatro patas, trepando entre jirones de niebla densa, pesada, fría y húmeda. Una niebla que no existe y existe a la vez. Pero a veces se abre o logro que se abra la niebla, y veo los perfiles del paisaje que me rodea, las montañas, los pinos, los olivos, el cielo azul y el sol. Y el sol me roza, me acaricia, esa luz suave de los amaneceres y de la primavera.

Algún día volveré a estar de nuevo bajo el sol.

"Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras."

Algún día tendré que volver a estar bajo la lluvia.

Y volvió la lluvia, y me empapé, y me envolvió la niebla, pero todavía puedo mantenerme en pie.

Buenas tardes y buena suerte.

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