Entando en bucle, de nuevo. Se que hay ciertos pensamientos sobre el trabajo y ciertos pensamientos en general que no me hacen ningún bien, pero de momento no soy capaz de bloquearlos o negarlos. Me enfadan menos que otras veces, pero a veces todavía me enfadan. La estrategia es ignorar todo esto, permanecer como siempre en la sombra. Dado que bufar no me reportó ningún beneficio (todo lo contrario) aunque siga sintiendo deseos de bufar muy alto y muy fuerte me contengo. Total, los intocables mucho me temo que van a seguir siendolo. Mi tarea no es lograr que llueva hacia arriba ni vencer a gigantes o molinos, mi tarea es fluir, seguir con mi estilo personal, un poco anárquico aunque igualmente efectivo e ignorar todo el ruido y todas las desigualdades permanentes y manifiestas.
Al final, como un embrague centrífugo girando a unas cuantas rpm hasta que la masa de las zapatas de embrague vence la fuerza de los muelles y roza contra la campana y transmite el impulso o la fuerza.
Me concentro en la pista, en los siguientes momentos importantes. Igual por una vez consigo estar y fluir y formar parte y charlar. Iba a decir "no es tan difícil" pero no es verdad porque al menos para mi lo es.
Conversaciones vacías. Mal no existe. En parte por ser positivo, en parte por no preocupar, por ambas cosas (de aluminio, ambas de 10 pulgadas, las llantas de aquel Peugeot Buxy de 1994). Y sientes que haces el esfuerzo por hablar y porque te escuchen pero el resultado pocas veces es satisfactorio. Es como hablar con una pared.
Entando en bucle.

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