jueves, 10 de mayo de 2018

La montaña mágica

Una pequeña montaña de grava. Al otro lado de la verja metálica. Pegada a un edificio en construcción. La utilizarán para hacer hormigón, pensé. Recordé el tacto de la grava en mis manos. Seguro que el gato pirata disfrutaría en aquel montón de grava. Me recordó a mi montaña o templo. Horas después vi una foto. Un tipo sobre una bici de descenso, volando desde una pasarela o rampa de madera. Entonces mi montaña o templó cambió y tomó forma por fin.

En el Retiro hay una pequeña montaña artificial que creo se llama la montaña mágica. Imaginé algo así. Una montaña no muy grande ni muy alta. Con muchos árboles. Y con caminos y senderos. Para subir a la cima y para volver al suelo. Unos con más pendiente, otros con menos. Y algunos, con preciosas curvas peraltadas. Podría quedarme a vivir allí. Subiendo y bajando senderos con mi bici.

Una montaña artificial. Un templo Inca en los Andes. No se muy bien el qué pero algo está creciendo en mi interior. Estoy creciendo. Aunque los dos últimos días no he estado muy animado ni he sido apenas amable con personas que no tienen la culpa de nada. Cuando el dolor se suma a la ansiedad es bastante desastroso. Y a pesar de la visita al fisio, de los estiramientos, del calor, me sigue doliendo la espalda y no sé cuando podré empezar la rehabilitación.

Buenas noches y buena suerte.



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