Soñé que volvía del otro lado del espejo. Creo que incluso antes de saber que su vuelta estaba realmente cercana (+8 y contando). Llevaba un vestido largo de color negro, creo que nunca la he visto vestida así. La secuencia de hechos anunciaba su regreso. Así es como funciona todo: como en una cadena de montaje o como en una trinchera, unos caen y otros los sustituyen, y viceversa. Aunque ultimamente las bajas no son sustituidas y así nos va.
Soñé que me tenían que operar de la rodilla. De una sola, de la derecha (el pie del freno y del gas). Curioso porque me molestan las dos. Después de lo que pasó ayer, haber logrado dormir tanto es un triunfo y soñar con hospitales era de esperar. Con quirófanos no. Y espero no tener que pasar por el quirófano para arreglar mis pobres rodillas. Pero lo que tenga que ser será. Todo me da una gran y absoluta pereza, pero como en otras ocasiones la decisión ya ha sido tomada y yo me limitaré a seguir la inercia y a contar mi historia (y a mostrar mis rodillas) otra vez.
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