martes, 11 de abril de 2017

Preludio

Tenía que sacar la cabeza. Concentrarme y estudiar. Sólo dos exámenes más. Sólo aprobar dos exámenes más. Pero en la primera intentona había fracasado y anímicamente me encontraba mal. Muchas noches era incapaz de dormir. Me sentía como una cuerda demasiado tensa, a punto de romperse.

A punto de estallar.

Intentaba refugiarme en aquello que a la vez me gustaba y me calmaba. Ir en bici. Leer (libros, revistas y ... blogs. El descubrimiento del año). Y escribir. Pensaba que no estaba preparado para crear mi blog, puesto que mi vida era simple, rutinaria y solitaria. Pero una tarde de mayo, en un ordenador "prestado", casi como un juego, empecé mi primer blog.

Me sentía pequeño, de la misma forma que me siento pequeño ahora en ocasiones. Pequeño como un insecto entre gigantes. Como una libélula. Pero sabía que en mi interior se escondía la fortaleza. Pequeño y grande a la vez.

Escribo esto antes de ir a dormir, ya en la cama, con Marco y algunos libros por compañeros de lecho.

Y me acuerdo de dos personitas.

Va por vosotras.

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