A veces a ras de suelo las nubes ocultan el amanecer, pero a muchos pies sobre el suelo, sobre las nubes, sale el sol. Aunque oculta en la oscuridad, la determinación y la energía para seguir adelante sigue intacta.
Me releo. Entonces no sabía qué hacer ni por dónde ir (por dónde tirar). Ahora tampoco lo tengo claro. Sé que he de socializar más, que tengo que salir de mi caparazón. Pero no me apetece nada. La gente me satura. Por lo general la gente se me antoja ruidosa, cotilla, maleducada. Me saturan mucho. Así que me pongo los cascos y vuelvo a mi burbuja. Hay personas especiales e interesantes, por supuesto, pero se me antojan una gota de agua en el mar. Me pregunto qué pensarán los demás de mi. Supongo que soy arisco, asocial, de temperamento volcánico, excéntrico, muy peculiar ...
Sólo se ser yo.
Ayer sólo me apetecía estar tumbado, ver vídeos, leer ... poco más. Casi como en Julio de 2015, con menos calor y sin paroxetina de por medio. Y con la compañía de Marco, que se tumbó en mi tripa varias veces y su calor, su cariño, sus ronroneos me aliviaron.
Ayer fue un día menos bueno, pero hoy ha sido mejor. La rutina. Tener algo que hacer. Ir, venir. A pesar de que los largos trayectos en transporte público no le sienten bien a mis rodillas.
Tengo que gestionar mejor mi tiempo libre. Porque es para coger fuerzas, no para volver a la tristeza ...
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