Sigo en el limbo. Sigo hablando mentalmente, aun a sabiendas de que se que nadie puede escuchar lo que pienso y tu menos que nadie. Aunque a veces haya ruido en mi mente, se que los pensamientos son insonoros (y poderosos, para bien o para mal).
Ahora ya no escribo un diario, pero sigo teniendo la necesidad de atesorar instantes, momentos, sensaciones, palabras. Dibujar imágenes con palabras.
Pronto llegará una pausa (que agradezco), poder descansar, intentando que sea sin tristeza y sin rabia.
Buenas noches y buena suerte.
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