Al salir del portal me he encontrado con una vecina y la he saludado con un enérgico buenos días. Suelo hacerlo casi todo con mucha energía y así me va. A ella le ha soprendido mi tono de voz, firme y alegre y que sonriera. Me ha dicho que felicidad o algo así. Le he contestado que aunque hace frío y es de noche ya es miércoles y ya queda menos para el fin de semana. Ha tomado su camino y yo el mío. Mientras andaba he pensado qué parte de mi optimismo tiene que ver con el medicamento que corre por mis venas y qué parte con mi determinación de seguir adelante y ser feliz.
La medicación es algo pasajero, algo secundario. La felicidad es primaria. Ahí lo tienes resuelto. Vas dando pasitos.
ResponderEliminarPasos pequeños pero firmes
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