Silvana despierta de un sueño pesado, artificial, irreal. Un sueño tan profundo que, durante los primeros minutos tras el despertar, se siente confusa. Sus sentidos no están completamente operativos, tan solo a un 20% quizás. Eso le desconcierta. Se siente vulnerable, como una tortuga sin su caparazon. Intenta serenarse y observar el lugar en el que se encuentra, con los sentidos que si están disponibles en ese momento.
Está tendida en una cama. Que a su vez ocupa el interior de uno de esos pisos modernos que solo tienen una única estancia, diáfana. Un loft. Salvo el baño, que afortunadamente está separado. Le cuesta un instante encontrarlo y corre a su interior. En ese espacio más pequeño se siente a gusto. Lo primero que hace es orinar. Después, se despoja del pijama y de la ropa interior y se ducha. El agua acaba por despejar sus sentidos. Todos. Y vuelve la confianza. Bajo el chorro de agua caliente, aprieta los dientes y cierra los puños. Abre la boca, vuelve a cerrarla. Arde en deseos de gritar lo que siente, pero quizás estén escuchando. Así que lo piensa. No pueden saber lo que piensa. Sólo los que son como ella. Y no siente a nadie así cerca.
Está bien. Haré lo que quieren. Dejaré que se confíen. Y después me iré. Me iré lo más lejos que pueda. Me iré a la primera oportunidad. Esperaré al momento adecuado. Y no me encontrarán de nuevo.
Las lágrimas se mezclan con el agua caliente. El agua es cálida y dulce. Las lágrimas, calientes y saladas. Unidas llegan a sus labios. Intenta dejar de llorar. Imagina que su cuerpo es de metal. Un metal muy resistente, una aleación especialmente dura. Como la que se utiliza para hacer herramientas. El metal no siente. El metal no llora. El metal la protege. No van a volver a sedarla. No.
Pd: Es solo un relato. No es cómo me siento. Sino lo opuesto. Pero me gusta jugar a transmitir emociones intensas. Ira, desesperación en este caso. Ahora siento calma. Estoy mejor. Despacio, pero mejor.
Me resulta muy complicado escribir algo que no va en el mismo sentido que mis emociones. Genial por ti.
ResponderEliminarLa verdad ... He sentido tantas cosas opuestas en estos meses que me resulta fácil imaginar y describir sentimientos intensos. A veces me emociono escribiendo.
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