*Que yo recuerdo no he sentido hormigueo en esas situaciones, pero hasta mi memoria tiene límites y le da más dramatismo al relato.
Hay una ligera vibración en los controles de vuelo primaros. ¿Es real esa vibración, o un hormigueo en las manos y en los pies? La sensación de irrealidad y de hormigueo* previa a los shutdown y tan característica de las despersonalizaciones y las desrealizaciones. Es posible que los mandos funcionen igual que siempre y que todo sea ansiedad, vieja compañera de fatigas, y cansancio. O que ese tacto extraño, anómalo, ese retraso del avión a obedecer a mis órdenes. ¿O es mi propia fatiga? ¿O es que percibo la realidad con cierto retardo? Aun así, la mayoría de parámetros del avión están en la franja verde de la escala y sigo volando a muchos pies del suelo. Tengo suficiente combustible, no demasiado, y además, este pequeño avión ruso puede aterrizar casi en cualquier campo o en una pista de tierra. No puedo volar ni tan lejos ni tan rápido ni tan alto como un moderno Airbus A350, pero puedo despegar de casi cualquier sitio. Soy ágil como un gato lleno de miedo que busca un refugio, un lugar donde hacerse un ovillo al resguardo del aire propio del principio del otoño. Si, porque ya es otoño, aunque haya tenido que consultarlo en Internet, aunque la luz y los días más cortos, y los picos de estados de ánimo, hacia arriba y hacia abajo, lo confirmen.
Ayer fue un día agotador por exceso de información de forma no muy ordenada. Pero hoy, a pesar de los desmadres y de los malentendidos, ha ido claramente mejor.
Y he podido hablar con M, aprender y ayudar.
Y mañana veo a mi ovreur preferido para que me oriente en esta nueva especial (special stage).
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