Da igual lo que sea más amable y sano para ti: la sociedad, el sistema educativo, va en contra de ello. No puedes pretender silencio en clase, porque ya sabes como son los adolescentes. Y lo peor que puedes hacer es expresar tu malestar, porque te van a decir que no es posible y que el problema lo tienes tu. Que si se te ocurre algo que se lo digas. Y te invitan a abandonar la clase.
Le haces caso y pasas absolutamente de todo y de todos. El día siguiente es un absoluto caos. Los compañeros quieren no dar clase, pero que no les pongan falta. Capeas otro día de mierda más con coordinación inexistente y decides que el día siguiente no vas a ir a clase. ¿Para dos horas de no-clase? Ya has hecho la tarea, ya has avanzado durante 2 días en otra tarea, cuando sabes que 9 de cada 10 no han hecho ni lo uno ni lo otro.
La gente que se queda dormida en clase (quizás por los psicofármacos) por lo menos no molesta. Luego hay otros que van de mártires diciendo que han estudiado, que se yo, una hora y que te comen la cabeza con lo que han hecho y lo que no han hecho. Podría hablar de las prácticas 1 y 2, pero para qué.
Es todo vivir en un déjà-vu constante, con malentendidos con profesores, compañeros, familia, terapeutas.
Al menos he podido recoger cable y dejar de ir de nuevo Mesías o de nuevo Lucifer compartiendo conocimiento con los hombres, ha sido la mejor decisión en mucho tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario