domingo, 6 de octubre de 2024

Stall margin*

*Margen hasta la pérdida.

Si pienso en todo lo que ha pasado desde enero hasta ahora, siento una mezcla de vértigo, de desesperanza y de rabia. En lugar de 3/4 de año, parece más de un año. Por todo lo que ha ocurrido, por lo que he vivido, por el esfuerzo y pedir y enmascarar, y que no sirviera para nada más que tener otro título. Por la desesperanza y las decepciones. Pero todo eso ha implicado más autoconocimiento y más aprendizaje vital. Noto una pátina de confianza, de seguridad, casi de carisma, un punto de descaro, que no recordaba hace dos años.

Siento que, desde que todo se empezara a torcer con la comunicación tardía sobre la discapacidad, el 16 de febrero, todo ha sido caer y caer, sin control. Pero no es verdad, o no lo es al cien por cien. He caído, pero he vuelvo a elevarme, con las puntas de mis planos cortando el aire húmedo de la mañana y un potente propulsor aeronáutico de cientos de caballos que me impulsa.

Incluso cuando saltas al vacío en paracaídas desde un avión, está todo calculado y el descenso es controlado. Además de que dispones de un segundo paracaídas de emergencia. En el salto BASE es distinto, no hay margen de error, y sólo se dispone de un paracaídas, no hay tiempo ni espacio para usar el de emergencia.


Quizás eso sea frenar las 16 ideaciones de este año, quizás sean 14 y no 16 o 12 y no 16, da lo mismo. Frenar fuerte, escuchar y sentir la falta de agarre, pero ser capaz de parar antes de llegar al desastre y sin bloquear las ruedas. Son muchos años frenando ideaciones y muchos años al manillar de una bici, frenando con viejos frenos de tiro lateral, cantilever y modernos v-brake y de disco.

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