Mediante un relé, colocamos la mente en la posición de mínimo esfuerzo y, por lo tanto, agotamiento posible. Nos protegemos con casco integral y espaldera, porque el fuego amigo es doloroso.
PD: Sale bien.
Mi mente gira a 10.000 RPM, en plena Zona Roja, pero tengo las herramientas suficientes, anímicas y, llegado el caso, benzos, para calmarme y poder avanzar en cuarta a punta de gas.
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