Toda ésta pandemia nos ha enfrentado a la enfermedad y muerte con toda su crudeza. A mi apenas me ha rozado de lejos, ha sido algo que ver desde casa por televisión. Ni me quiero imaginar lo sufrido por enfermos, profesionales de la salud y familiares. Un abrazo para todos.
Algún día no seré. Es cierto. En algún momento deseé no ser. Deseé sólo dormir y no despertar. Ya no lo quiero. Vivo y me siento vivo y amo vivir. Escribir todo esto hace que mis ojos se humedezcan. Siento algo extraño en mi tripa, donde las emociones se hacen físicas. Además de en los ojos.
Ojalá poder aliviar, hacer sentir mejor, transmitir ganas de vivir.
Hay una canción agridulce que se llama Alegría de vivir, de La barbería del sur. La descubrí en 2003. Habla del amor y del desamor.
Yo la busco y no la encuentro
Mi manera de sentir.
Mi manera de sentir.
Mi manera de sentir
Mi manera de sentir
Yo la busco y no la encuentro
La alegría de vivir.
Mi manera de sentir
Yo la busco y no la encuentro
La alegría de vivir.
Y después de todos esos razonamientos profundos y oscuros salí a andar. Con algo de ansiedad en la tripa y en los ojos. Caminé muchos miles de pasos con música instrumental en los auriculares. Hice fotos (algo que me encanta), es algo que echaba de menos durante el confinamiento. Andar sin rumbo, descubrir calles, hacer fotos, maravillarme de los cambios de luz y de las nubes.
Destellos.
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