Bajo el sol del comienzo del verano, volvió la lluvia. Arraso mi montaña artificial. Necesitaría un ejército de obreros, ingenieros, maquinara, para volver a levantarla. Y sólo me tengo a mi, dos manos, dos pies, una mente llena de ansiedad.
Pero he sido capaz gracias a vosotros de encontrar un pequeño abrigo en la tormenta.
Para mí la amistad es el bien más preciado puesto que me resulta muy difícil no ya hacer amigos, sino relacionarme con la gente e interactuar con ella, lo que es obligatorio casi constantemente. Por trabajo. Al ir a una tienda. O al médico. Menos mal que existe internet y las aplicaciones varias y para muchas gestiones no hace falta ver ni hablar con nadie. A veces he dicho que me llevo mejor con las máquinas que con las personas, pero como bien me dijo buceadora "las máquinas no dan abrazos".
Expresar cómo me siento dirigiéndome a alguien de forma directa me resultaba muy complicado, cuando hablo de mi ansiedad. No suelo tener la confianza suficiente para expresarlo a nadie y, me suele resultar muy desagradable aun teniendo esa confianza. Pero ayer fue diferente. Y hoy también lo es. Hablar con una personita me calmó. Y se que fue algo mutuo. Nunca pensé que podría hacer sentir un poquito mejor a alguien ... Pero es verdad. Y no es la primera vez. No soy un desastre.
Se que me esperan semanas difíciles hasta que la situación se estabilice en el trabajo y mi ansiedad pueda ir bajando poco a poco y sea capaz de dormir un poco más cada día, hasta que pueda descansar realmente. Volver a tomar medicación ya lo he asumido tras una semana y dos días y es un mal menor necesario y ya no me siento culpable por tener que volver a tomarla, el tiempo que sea necesario. Además en unas semanas podré decirle a la psiquiatra que me trata lo que ha ocurrido y se que eso me aliviará y que contaré con su guía y su complrensión.
Gracias a los que, a ambos lados de la pantalla, sois mi abrigo en medio de la lluvia.
Algún día tendré que volver a estar bajo la lluvia. Y puede que el torrente erosione mi montaña artificial. Y deba reconstruirla, reforzarla. Con herramientas manuales o incluso con excavadores. Con la ayuda de seres humanos llenos de empatía que me escuchan. Vuelvo a estar bajo la lluvia. Pero todavía puedo mantenerme en pie.

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