Mi cuerpo es bastante común y corriente. Es grande y robusto, aunque delgado. No me gusta mirarme en los espejos. No me veo atractivo. La piel blanca, nariz enorme, orejas enormes. Pero estoy aprendiendo a gustarme. Mis ojos verdes son preciosos. Mi voz puede ser cálida y casi acariciadora. Mis manos son ágiles y hábiles, con o sin herramientas en ellas.
En estos últimos 5 años he aprendido que, a veces, desnudarse física o anímicamente delante de personal sanitario es muy muy necesario. Imprescindible. Soy pudoroso con mi cuerpo y con mis pensamientos. Pero he aprendido a, en parte, tener la serenidad suficiente para poder mostrar mis muchos lunares sin ponerme apenas nervioso. Y también, algo que todavía me resulta si no difícil, desagradable, a contar cómo me siento y a expresar mis muchos miedos.
Buenas noches y buena suerte.
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