Andaba yo haciendo mis cambalaches mentales y de horarios para +3 (salvo magia iba a llegar muy justo a una cita importante) cuando un mensaje y una posterior conversación me hizo replantearme la composición de lugar y, por ayudar a un compañero (total, a mi me daba igual) sugerí un cambalache en toda regla que, en principio, parece haber sido aceptado.
En fin. Por una vez lo fácil era la inacción (y no la respuesta inmediata e impusiva), por lo que elegí a la vez la opción más difícil y más provechosa.
Sé que éste es un post que no se va a entender pero es a propósito.
Y hoy he descubierto que se socializar mejor de lo que creía y que otros humanos y humanas tienen pequeñas preocupaciones similares a las mías. Y aunque no dependa de mi solucionarlos (aunque si ofrecí mi ayuda) hablar hace sentir mejor. Alivia. Soy tímido y me cuesta abrirme a las personas, simplemente cruzar palabras más allá de los saludos educados. Pero a veces logro romper esa barrera. Hoy ha sido uno de esos días.
Me doy cuenta de que ya puedo hablar con otros humanos (todavía no puedo hablar con robots) de lo que me pasa, de la ansiedad, casi sin alterarme. Hace dos meses me era imposible, no quería que nadie supiera que me encontraba mal, y cualquier mención sobre el tema me alteraba mucho. Y es un paso muy grande hacia delante. Es casi como si les hablara de una visita al dermatólogo. Que al final, un psiquiatra no deja de ser un médico especialista. Y la mente a veces enferma. Como el resto del cuerpo.
Hace sol, queda una bonita tarde por delante y tengo a la vez ganas y energía para hacer cosas. Lo que es un logro.
Buenas tardes y COME ON, PUSH!
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