martes, 13 de enero de 2015

La necesidad de escribir / drenando sentimientos

La luz de la tarde es preciosa. El cielo se tiñe de preciosos tonos rojizos antes de dar paso a la noche. Noche gélida, escarchada, de luces blancas y cegadoras. Noche que a veces, en lugar de descanso, trae desvelos.

Pero no debo pensar en eso. Me siento razonablemente bien y con un plato de comida, lectura interesante y la cama cerca me sentiré mejor. Además, hay gente a la que importo y que me importa.

La necesidad de escribir. Hasta en papel. Escribir para expresar lo que siento, para para ordenar mis ideas. Para que ningún instante se pierda. Y para que me comprendan.

Un vagón de tren, una tablet y una preciosa dahon curve sl negra al lado, un par de asientos mas allá de donde estoy sentado. Su dueña también escribe, en uno de esos pequeños portátiles de 10 pulgadas. En mi interior se mezclan la calma, un punto de melancolía y mucho sueño.

Necesito escribir y siento que me hace bien. Cuando el agua se estanca, se corrompe. Se me antoja que quizás ocurra lo mismo con las emociones. Imagino una herida infectada y, aunque me de nauseas, un bisturí manejado con habilidad infinita por las manos de un médico, abriendo la herida para drenar el pus. Me estremezco. Pero a la vez intento drenar mis pensamientos negativos, mi pena, mi rabia, con palabras.

Esto lo escribía ayer en el tren. Hoy, desvelado, lo retoco. Tengo sueño y me desespera un poco no dormirme, pero no me siento mal.

2 comentarios:

  1. Si es una necesidad, es buena, poner sentimientos en papel te ayuda a verlo desde otra perspectiva, y eso siempre es bueno.

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