Un mundo demasiado grande. O un chico demasiado pequeño. El mundo está loco o yo lo estoy. O las dos cosas. Pero tengo ... palabras. En mis labios y en las yemas de mis dedos.
Se escuchar. Si, a veces estoy tan metido en mi burbuja (sea de pena o de sueños ... o de bicis ... o de paroxetina) que no me doy cuenta de lo que les pasa a los demás. O la sangre caliente y la boca muy grande me pueden y hago daño sin querer.
Palabras. Al final, no soy un ángel. Sólo un humano. Pero sensible. Y escuchar ayuda.
Aunque me gustaría ser un ángel y ayudar de verdad a la gente que quiero.
:*
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