Todavía es de noche y ya está camino de su trabajo en el estómago de un enorme gusano de metal. Intenta no pensar demasiado en su estado de ánimo. Pero se le antoja un híbrido entre dragón y serpiente voladora de un brillante azul eléctrico -ese destello blanco azulado que escapa de las ruedas metálicas del tren muy de vez en cuando- cuerpo recubierto de escamas y cola poderosa como la de un caimán.
Arriba, surcando el cielo. Abajo, cayendo en picado y golpeando la tierra con un ruido ensordecedor. Como uno de esos aterradores misiles balísticos capaces de hundirse en la tierra antes de estallar.
Pero decide olvidar todo eso y obligarse a sonreír. Una sonrisa apenas perceptible entremezclada con esa dulce sensación de sueño, melancolía y ganas de llorar.
Desde en corazón de la ballena, imagina que su sonrisa es una oleada cálida, una sensación placentera, una avenida dulce que tapa toda la tristeza.
A new day has come.
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No tengo tiempo ahora de seguir comentando... Snif
ResponderEliminarNo pasa nada. Escribo demasiado. Se ha abierto la compuerta de las palabras
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