Cada es diferente del anterior. Ayer parece a años luz. El amanecer de ayer, tras una noche con algunos desvelos, se me antoja lejano.
Estoy rebotando, anímicamente. Pero es diferente. Los ascensos vertiginosos y las caídas a plomo son menos intensos. Se me antoja que algo me resguarda del frío y de la dureza del suelo. Una sofisticada armadura de algún exótico material. O un protector de columna vertebral como los que llevan los pilotos de moto del Dakar, pegado a la piel. O una buena burra, una exótica doble con avanzadas suspensiones, aislado mis muñecas y mi espalda de los secos impactos que sufres cuando bajas a buena velocidad por una pista bacheada.
Atardece mientras escribo en el tren. Siento que, en parte, soy un poco diferente. Más sociable. Y más tranquilo. Intento que todo me afecte menos. Intento disfrutar de los pequeños momentos brillantes y dar a cada momento amargo una importancia relativa. Sigo siendo nervioso, y peculiar. Pero poco a poco, a pasito de caracol, siento que voy avanzando. Y, además, me siento útil. Si. Puedo ayudar a la gente. Siento que me fue concedido un pequeño don: la empatía. Saber escuchar. Sólo eso. No puedo cambiar la vida de la gente a la que quiero. Pero si que puedo escucharles. Y darles consuelo.
Cada día es diferente del anterior. Hoy, de nuevo, bastante antes de mi teórica hora de levantarme ya estaba danzando por casa, haciendo cosas. En momentos de cambio siento necesidad de ordenar mi casita, a veces tan caótica como mi mente... Me notaba nervioso, pero con energía. Con fuerzas para hacer cosas. Hubiera preferido dormir del tirón hasta que sonara el despertador, pero las horas dormidas fueron profundas y, además, aun desvelado y con esa sensación de prisa en la tripa, estaba sereno. Es un pequeño progreso. Llegará un día en el que mis pequeñas o no tan pequeñas preocupaciones no me impidan dormir. Que mis sentimientos fluyan de manera más suave. Que sea dueño de mis emociones.
Empiezo el año de forma diferente. Por mi carácter o por costumbre, paso mucho tiempo sólo. No me desagrada. La gente me llega a alterar tanto (porque no entiendo sus reacciones, sus bromas, y porque hacen demasiado ruido) que prefiero comer prácticamente solo ... pasear sólo. Ya hay bastante ruido en mi mente (pensamientos, no voces, estoy un poco "loco", pero no tanto) como para añadir una fuente de ruido externa. Pero hoy comí acompañado (en el trabajo) y después, tomamos un café (ellos, yo una infusión). Un momento pequeño, intrascendente. Pero importante para mi.
A veces siento que soy un loco rodeado de cuerdos y otras un cuerdo rodeado de locos. Locos fanáticos capaces vengar supuestas ofensas a "su Dios" con un AK47, ante periodistas cuya única arma es la palabra, la pluma. Locos que matan o someten a aquellos que no piensan y actúan exactamente como a ellos les parece "correcto". No lo entiendo. Yo no se si hay Dios. Pero, si existe, y si hay otra vida, si hay una especie de "juicio" sobre nuestros actos en la Tierra, espero que esos crímenes les sean castigados. Ningún Dios puede querer que se mate en su nombre.
De todad formas, estoy en el camino. Y son un borriquillo obstinado. Saldre fortalecido.
El cambio se está viendo. Hasta tú mismo lo estás notando. Sigue así.
ResponderEliminarGracias. Hoy no me siento muy bien.
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