martes, 6 de enero de 2015

¿Qué más puedo pedir? Nada ...

El día de reyes es para los niños. En general, al menos en mi opinión, las navidades pierden gran parte de su sentido si no eres niño, o tienes niños en casa o eres creyente.

No soy un niño, pero tengo corazón de niño y éste año he recibido muchos regalos. Soy afortunado.

Un regalo inesperado: el AMOR. Pensaba, dejando de luchar casi antes de empezar, que nunca encontraría/sentiría el amor, y ahora lo he encontrado, te he encontrado y me siento muy afortunado. Te quiero mi niña bonita


El regalo del cariño: familia, amigos ... compañeros. Soy un poco burro, pero me hago querer ... Gracias por no tener en cuenta mis enfados y mi carácter brusco.

Que la gente que me importa esté más o menos bien. Y los que podrían estar mejor, os mando energía. Al final sólo soy una persona pequeñita, y solo puedo escuchar, regalar palabras cariñosas y poco más. Soy un humano, no tengo superpoderes. Pero tengo un don: la empatía. Y siento casi como propia, la tristeza de la gente que me importa. Y su alegría, claro.

El regalo de, en un momento complicado, lograr saber pedir ayuda y estar en el camino de "ponerme bueno". Es un camino largo, y apenas he dado un par de pasos, pero ya he empezado. Me quedan ese par de pasos menos, y el primero ... fue difícil ... pero bonito.

El regalo de sentirme atractivo. Me miro al espejo y a veces no me gusto. Las orejas y nariz demasiado grandes. La piel muy blanca, los brazos demasiado largos y delgados. El pelo, escasea. Y un poquito de barriguita. Los muslos se me antojan muy gruesos. Pero ... Si, no tengo cuerpo de modelo. No sirvo para anunciar perfumes con el pecho desnudo. Pero tengo mi atractivo. Me encantan mis ojos. Me gusta mi voz, profunda, y cálida. Me encanta mi sensibilidad. Y mis manos son bonitas: de dedos largos y delgados y hábiles con herramientas -y algún día, sin herramientas-. Y tengo un punto de "diablo" y soy capaz de hacer volar la imaginación (y la líbido), algo que nunca hubiera imaginado. ¡Soy corriente pero resultón y me tengo que querer más! Y quitarme la timidez y tirar p'alante.

El trabajo no es un regalo. He tenido un poco de suerte, claro, pero también cuenta mi constancia buscando, mi formación, mi experiencia. No es el trabajo perfecto, el trabajo de mi vida. Pero está bien. No me resulta desagradable ni agotador, me gusta. Y aprendo cosas.

Esos son los regalos realmente importantes. Los demás, los materiales, me basto para conseguirlos. Y me da igual lo que piensen. Si me gusta un Lego, me lo compro. No soy un niño pero me fascinan los juegos de construcción. Y los cochecitos. Mi imaginación vuela al volante de un coche de carreras cuando los veo en la estantería, o sobre el ordenador en el trabajo. Si. Y las bicis. Disfrutar de ellas y ponerlas a mi gusto. Un piñón (sprocket) más grande para acortar un poco el desarrollo. Y unas cubiertas mixtas para rodar un poco por tierra: parques y caminos en buen estado.



Creo en la suerte, en cierto modo. La suerte es la ausencia de mala suerte. Que las cosas improbables, pero posibles, no te pasen. Y creo (no es algo muy racional) que cada persona tiene su "cupo" de "ausencia de mala suerte". Me siento afortunado. Así que cedo parte de ese "cupo" de buena suerte. Para el que le haga falta. No soy creyente, pero pido por vosotros. Que se cumplan vuestros deseos y que si vuestros cuerpos o mentes están un poco malitos, se pongan buenos.

Soy feliz. Y lo seré más, porque estoy creciendo. Seguiré teniendo un punto de "pequeño", para no pasar por encima de los sentimientos de la gente, pero a la vez, siendo más equilibrado y teniendo más confianza en mi mismo. Y menos timidez.

¡Yo puedo! ¡Soy grande! COME ON, PUSH!

Buenos días, que seáis lo más felices posible. Energía a cangilones.

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