miércoles, 28 de febrero de 2018

Dimensión desconocida*: partes 3 y 4

(3) Pesadilla

Ojalá fuera una pesadilla. Pero es real. No entiende que ha pasado. Una tarde de Septiembre como otra cualquiera. De vuelta a casa, en el metro. El tren acelera en el interior del túnel, próximo a su velocidad máxima. Durante un instante, se apagan las luces y nota una especie de vibración, un hormigueo en su cuerpo. Cuando vuelven a encenderse las luces del vagón, todo es diferente. El color de las paredes, de los asientos, ha cambiado. La gente que les rodea es distinta, sus ropas, parecen a la vez arcaicas y futuristas.

Bajaron en la siguiente estación sin acertar a comprender nada. ¿Qué había pasado? ¿Cómo en un instante habían pasado a estar entre las estaciones de Callao y Gran Vía, a un lugar a la vez extraño y familiar? El resto de los viajeros les mira. Aciertan a escuchar mumullos, comentarios. “No llevan pulsera”. Se alejan de ellos. Como si tuvieran la peste.

Antes de que pudieran darse cuenta llegaron aquellos policías o soldados con uniformes que tampoco reconocían. Sin preguntar, les rodearon y apuntaron con algún tipo de arma desconocida. Lo siguiente que recordaban era dolor, vértigo y perder el conocimiento.

Sin duda era una pesadilla. Pero no podían despertar.

(4) Dormir

No. No puede hacer eso. Pensamientos que se repiten una y otra vez en la mente de Mireia. No. Pero lo hace. Quiere volver a verlos. A verle. Quiere abrazarle y escuchar su respiración. Abrazarle. El contacto físico tan odiado y hasta perseguido, lo quiere, lo necesita. Entonces recordó a Myriam. La telépata. Quién leyó sus mentes. Por su  cargo no le fue difícil volver a contactar con ella. Pero lo siguiente fue algo deliberado e irracional. La llevó a su casa. Porque la necesita.

Sabe que puede leer su mente. Se le antoja frágil y fuerte. Delgada, con el pelo rubio y muy corto y esos grandes ojos azules que se clavan en los suyos.

-Gracias. Puedo leer tu mente. Espero que no te importe. Ahora no puedo dejar de hacerlo. Estoy demasiado cansada. Espero que no te importe. Necesito ….-

-¿Qué puedo hacer por ti?-

-DORMIR-

Grita y su voz es estremecedora. Entonces Mireia rebusca en su bolso. Un frasco de policarbonato irrompible a su vez en el interior de una bolsa de plástico transparente. Un frasco que contiene ese preciado líquido azul que tanto desea Myriam.

-Sólo ...-

-... un tapón. Lo sé. ¡Quiero despertar! ¡Quiero dormir pero despertar!-

Prácticamente le arrebata la bolsa que contiene el frasco. Y lee su mente, y descubre donde está el dormitorio. Y recorre los metros que le separan de esa estancia lo más rápido que puede. Se sienta en la cama, abre la bolsa, abre el frasco, solo un tapón. Llena el tapón con el liquido y se lo bebe de un sorbo. Tapa el frasco. Lo mete en la bolsa. Levanta la vista. Sus mirada se topa con los ojos de Mireia.

-Gracias. Puedes abrazarme mientras duermo, si quieres. Nadie me ha abrazado en años-

Se tumba en la cama, medio de lado, medio boca abajo y, por fin, puede dormir. Dormir.

*el relato nació en 1996, en el otoño (octubre) de 1996, entonces en papel, entonces se llamaba La hermandad del sable. Entonces yo tenía 16 años. Ay. A mi yo de 1996 le hubiera gustado leer esto.

Vitus 979

Descubrí ésta web a principios del éste Febrero que hoy se acaba. Le tengo cariño a esa bici, en su día revolucionaria por su cuadro de aluminio termopegado. Porque es francesa y me recuerda a Marta. Y porque también me recuerda al año en el que vine a éste mundo.

Imagino mi ser, mi mente, mi cuerpo, a veces, como una máquina. En esa metáfora, a partir de ese viejo cuadro de aluminio, crearía una nueva bici, mezclando componentes antiguos con otros actuales. Mientras escribo ésto me imagino escogiendo los componentes, mis manos manejando herramientas para instalar el eje de pedalier, los desviadores, los frenos. Hasta que, por fin, estuviera acabada y saliera a probarla a la carretera, estas pequeñas carreteras de la Baja Alcarria que me vieron crecer.

Siempre en movimiento, siempre en evolución. Creando un nuevo yo.


Hoy una pequeña victoria. En ésta, mi vida, que a veces se me antoja una de esas clásicas del centro de europa, con tramos de adoquines, lluvia y barro. A lomos de mi Vitus 979 virtual, habría llegado a la meta, salpicado de barro, quizás tras alguna caída, agotado, pero sonriendo.

¡GRACIAS! ¡BUENAS NOCHES!

pd: El libro precioso del que saqué la foto.


lunes, 26 de febrero de 2018

REBOOT

Y hoy solo puedo decir....

NO HAY PROBLEMAS, SÓLO SOLUCIONES.

COME ON, PUSH!


Hoy estoy alegre y triste a la vez. Me siento bien o no-mal pero me vienen rágafas de tristeza, como viento de cara con lluvia que me moja la cara. Pero me subo la braga y sigo adelante, aunque ahora mismo tenga los ojos llenos de lágrimas.

Ahora mismo me imagino de pie sobre los estribos de mi KTM rallye réplica virtual, gas a fondo, por desiertos infinitos de ansiedad, tristeza y desesperación. Pero yo puedo más que todos esos desiertos. Además ahora como estoy evolucionando como persona mi moto virtual es nueva, más ligera y potente.




COME ON, PUSH!

Y Marta Sanchez canta de fondo Soldados del Amor. 1991. Hace un siglo de todo eso, o se me antoja.

No sé cuánto tiempo pasaré sin ti
Sin el poder que me das a mi
Entre nosotros no hay guerra ahora
Vivimos al ritmo de un mismo tambor

Tú y yo
Soldados sin batallar
Los dos
Manteniendo guardia
Tú y yo
Protegiéndonos
Los dos
Soldados del amor

[...]

No debemos tratar de explicar
Lo que se va nunca volverá

¿Volveré a verte algún día Venus? ¿Volveré a hablar contigo, a contarte cómo me siento? A estar en tus brazos.

Alguna de las cosas que pensaba y sentía hoy y a lo largo de los días pasados las apuntaba  mentalmente para decirselas a la psiquiatra (cuando de una vez tras la conjunción interplanetaria pueda volver a verla). Porque siento que es la única persona a la que puedo contarle como me siento sin hacerle daño.

DC*

The JOKER sonrió por dentro. Porque se puede sonreír por dentro y por fuera. Más que sonreír, rompió a reír. Una carcajada casi maléfica pero a la vez liberadora. Acto seguido fue al universo AID a por cereales que favorecen el tránsito intestinal.

DC es DC. Y ya. Corriendo pero sin correr.

*DC en inglés es direct current, corriente continua.

domingo, 25 de febrero de 2018

Colores

Entonces verde lima, verde esperaza.


Hoy azul delicado. Casi aguamarina.


Para no resbalar y perder pie. Para poder seguir adelante, seguir avanzando. Y porque son preciosos y pensando en pedales no pienso en cosas feas.

sábado, 24 de febrero de 2018

Esa voz que casi nunca se calla: mi pensamiento.

Aquella mañana comprendí lo que era la muerte, lo que era morir o lo que debía ser morir. Yo era un niño. Iba al colegio, a primaria, a lo que entonces se llamaba EGB (Educación General  Básica). Acababa de aprender a leer y escribir, algo maravilloso. Bajaba las escaleras del edificio en el que vivía. Y pensé que morir sería dejar de pensar, dejar de soñar, dejar de sentir, dejar de imaginar. Que esa voz que eran y son mis pensamientos, esa voz que apenas se calla, se quedaría en silencio, para siempre. La muerte como una nada infinita y silenciosa.

A veces me gustaría dejar de pensar o por lo menos dejar de pensar cosas negativas. A veces lo consigo y a veces no. Otras mis pensamientos son como una especie de copiloto de rallyes, que me va cantando las curvas mas difíciles y las cunetas que no debo cortar o morder.

There's no end, there is no goodbye. Disappear with night.

Set your dreams where nobody hides
Give your tears to the tide
No time
No time

There's no end, there is no goodbye
Disappear with night

No time
No time
No time
No time
No time

M83 - Wait


viernes, 23 de febrero de 2018

Sueño

Llamando a las puertas de los ojos, del lacrimal. Sueño y no lágrimas. Cansancio pero no ansiedad. No se si de todas formas seré capaz de dormirme, esta siesta tardía y dulce. Pero lo voy a intentar.


¡GRACIAS! ¡BUENAS TARDES!

jueves, 22 de febrero de 2018

N+7 Alegría. Alivio. Agridulce.

-¿Y qué pasó al final?-

-¿Al final de qué?-

-Qué le ocurrió a esa mujer. La que iba en el asiento del copiloto del Toyota.-

-Marina, Marina, deberías saber que curiosear en recuerdos y pensamientos ajenos, no es de buena educación ...-

-... pero puede ser a la vez, interesante y descorazónador.-

-Está bien. Podrías leerlo tu misma, pero te lo contaré. Ponte cómoda.-

A partir de aquel instante sus recuerdos eran menos nítidos. Desdibujados. En realidad todo lo que había ocurrido aquella mañana, de no haberlo vivido, se le antojaría un sueño. Una pesadilla. La pista, como afirmaba el GPS dio paso a una estrecha carretera de montaña. Y la pequeña carretera, a otra mayor. Conduciendo lo más rápido que podía o que sabía sin poner a nadie en peligro, logro llegar a su ansiado objetivo: una población lo bastante grande como para tener un hospital. En algún punto de los Pirineos.

Detuvo el Toyota no lejos de la entrada de las urgencias. Cargo a la mujer en brazos y entró en el hospital. Durante un instante aún tuvo tiempo de pensar que la escena sin duda era totalmente surrealista, digna de una película de acción norteamericana: un tipo alto y flaco vestido con ropas de ir en bici de colorines fosforitos, pero manchadas de barro y de sangre, con una Guardia Civil igualmente cubierta de sangre en sus brazos.

Pidió ayuda. No recordaba con precisión sus palabras. Algo así como "la encontré en las montañas ... Creo que tiene una herida de bala". Más información era innecesaria. Cuando por fin vio al personal sanitario ocupándose de ella, sintió un alivio infinito, una sensación agridulce derramándose en su interior. Le fallaron las fuerzas. Estaba herido y agotado. Por una vez, bloqueó el círculo mágico interior. Dejó que aquel inmenso mar de negrura que tantas veces había sentido a sus pies le alcanzara. Y, con una mueca en su cara mezcla de alegría y dolor, perdió el conocimiento.

Más tarde recuperó el sentido. Pero se dejó hacer. Se dejó atender y curar mansamente. Por una vez era un alivio que alguien se ocupara de él. Estaba cansado y confuso, así que no le costó exagerar esa confusión. ¿Qué hago aquí? ¿Cómo he llegado? ¿Qué ha pasado? ¿Cómo está ella?

Estuvo tentado de exagerar todavía más su confusión añadiendo alguna frase como ¿Dónde está mi nave? ¿Qué planeta es este? ¿Cuando vienen los marcianos? Pero igual acababa ingresado en psiquiatría y no era plan. Al final del día, después de muchas pruebas para descartar alguna lesión interna, acabó ingresado en observación, con la mano derecha vendada. En una cama bastante cómoda de una aséptica y anónima habitación de hospital, con una vía y suero en vena. Al llegar la madrugada decidió que ya estaba lo suficientemente recuperado. Se quitó el suero y la vía, sin organizar ningún festival de sangre, lo que ya era un logro. Y después, tal y como había aprendido y le habían enseñado, tal y como casi le era innato, se deslizó en silencio, sin hacer ruido, como un pequeño gato negro que sabe fundirse con las sombras. No recordaba bien dónde encontró algo de comer, a pesar del suero tenía mucho hambre, lo que era buena señal. Y una vez llenada la tripa, la buscó. ¿Cómo? No sabría explicarlo. ¿Cómo se orientan las aves en sus migraciones? ¿Cómo sigue un perro el rastro de una presa? Había compartido su energía vital con aquella desconocida y, al menos durante un tiempo, eso los unía, con un vínculo invisible y frágil, pero perceptible. La encontró en la unidad de cuidados intensivos. Estaba vida. Y sedada. Quizás si hubiera estado despierta se habrían enamorado perdidamente el uno del otro. Quizás el hubiera ingresado también en la Guardia Civil y hubieran sido felices y comido perdices. Pero estaba sedada y aquello era el mundo real y no un culebrón surrealista.

En un vestuario encontró lo más parecido a ropa de calle. El uniforme de algún tipo de personal de servicios o de limpieza quizás, ropa de trabajo con bolsillos y franjas reflectantes. Un poco grande, pero para un apuro como lo era esa situación le podría servir. Sus efectos personales los dio por perdidos. No eran gran cosa, una mochila de la suerte con lo imprescindible para pasar algun tiempo en las montañas. Ya conseguiría otra y su contenido. Fue como dejar atrás la ropa húmeda después de nadar en un mar enloquecido y estar a punto de ahogarse.

En silencio, por una entrada de servicio, se marchó. Todavía algo cansado, pero sonriendo.

martes, 20 de febrero de 2018

I.L.E.

Sin coraza. Al descubierto.

Soy una persona brusca, complicada, ansiosa, con carácter y más solitario que sociable. Pero hay días como el de hoy, difíciles, con altibajos (la palabra del año) pero bonitos.

Me expongo demasiado, muestro mis cartas y mis debilidades que son muchísimas.

Aprender de errores propios y ajenos. Ser más abierto y con más empatía.

Pero es de noche, estoy en mi gatera, viendo un interesante vídeo en Youtube sobre motos de carreras. Y la vida se me antoja más dulce y más amable.

GRACIAS! BUENAS NOCHES!

lunes, 19 de febrero de 2018

El albañil de las palabras

Estaba enfadado. La verdad, muchos días me siento enfadado con el mundo y conmigo mismo y me apetece gritar. Y puedo gritar muy fuerte. Y he gritado fuerte a gente que quiero, lo que es un completo desastre.

Estaba cansado, enfadado, frustrado y con ansiedad. Un asquito con patas y dopaje (= medicación = mirtazapina). Pero aun así fui capaz de usar con sentido común la herramienta que mejor domino. No, una llave allen de 6 mm, no. La palabra.

(La multieherramienta de la imagen además de llaves allen varias tiene 2 destornilladores)

(Con sentido común).

Expresé lo que sentía con educación pero de forma directa, sin rodeos.

Fue como tirar una piedra al agua y esperar a ver lo que pasaba. Total, el no ya lo tenía.

La respuesta llegó realmente EN HORAS. Como dije aquella vez "sonriendo debajo del casco". Podía haberte tirado el pisto y decir "esto ha sido gracias a mi". Pero hice lo más difícil. No hacer nada.

Cuando me recupere he de buscar un trabajo donde mi dominio de la palabra y mi atención por el detalle sirvan de algo. Ahora la prioridad soy yo.

Buenas noches y buena suerte.

En el camino

Estoy cansado y tengo sueño. Los fines de semana todavía no me sirven para descansar lo que debería. Pero, a la vez, me siento mejor que la semana pasada. Supongo que todo lo que pasó, la visita al psiquiatra, las conversaciones profundas, crudas, duras pero necesarias, me han removido muchas cosas. Remover el barro o la mierda. Pero una vez se aclara el agua turbia de nuevo, me siento mejor.

La pena es que volver a ver a la psiquiatra no va a ser cosa de semanas sino de meses. Todo es complicado y pesado. Ahora tengo algo más de paciencia porque me encuentro mejor pero aún así es muy frustrante. La incertudumbre no me gusta. Y menos cuando me siento como ahora.

Todo empezó de nuevo realmente hace 2 meses día arriba día abajo. La última vez ni siquiera había ido al médico de cabecera todavía. Volver al barro, con consultas y medicación de por medio era uno de mis mayores miedos y, al final, es donde estoy. Y a partir de ahora sólo puedo mejorar.
Buenas noches y buena suerte

domingo, 18 de febrero de 2018

REBOOT


Reiniciar. Recuperar. Reestablecer. Ésta vez el ordenador de sobremesa por mis propios medios. Una metáfora, puesto que mi mente necesita alguna actualización. Es una de esas centralitas trucadas de VW que no funciona bien.

sábado, 17 de febrero de 2018

Siempre en estado de espera

QE2*

En un tiempo anterior, en una vida anterior casi se podría decir.

Pensé que estar permanentemente ocupado era la única manera de sentirme bien o por lo menos no mal (ERROR. Pero el pasado no se puede cambiar).

Así acabé en TC. Recuerdo la calle donde aparcaba el coche con las primeras luces del día. En verano amanece muy pronto. Imprescindible poner un parasol y un cubre volante porque de lo contrario era imposible tocar el volante a la tarde.

Es increible lo precisa que puede ser mi memoria a veces. Recuerdo detalles triviales como la carátula extraible de la radio en su pequeña caja de pástico negra. El tacto de volante, gas, freno, embrague y cambio de aquel coche color verde oliva que ahora ya no existe.

Como ayer le decía a una compañera: todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es una cita de Blade Runner que recuerdo muchas veces. Porque a veces mis recuerdos se me antojan tan nítidos que parece me hubieran sido implantados, aunque se que es imposible (¿será posible en un futuro?).

*QE2 es un disco de Mike Oldfield, que descubrí entonces. Hoy ha vuelto a sonar en mi mp3 (un mp3 distinto) y un montón de recuerdos han venido a mi mente.


jueves, 15 de febrero de 2018

It's natural to be afraid

Y cada latido es diferente del siguiente, cada instante es único, irrepetible.

Días de muchos altibajos, pero también con momentos preciosos de sinceridad, complicidad y calma.

Explosions in the sky suele reflejar muy bien mis estados de ánimo, y asocio It's natural to be afraid a éstas semanas complicadas pero a la vez provechosas porque suponen empezar un camino, una revolución en mi interior.

Sigue dando vueltas si aguantas de pie*

*(Eso lo dice Bunbury en una de sus canciones.)

Pues eso. Casco, arneses, guantes y a correr pero sin correr. Como aquella vez en un rallye virtual. En Grecia. Intentando no romper el coche. Intentando no romperme yo mismo más.

martes, 13 de febrero de 2018

Unit pro link

Un aula. Un examen. Se me antoja hace un siglo. Pero sólo han pasado 14 años. Busco el punto de unión entre ese momento y el ahora. Yo mismo. Cómo me sentía. De febrero a junio. Del invierno al comienzo del verano. No ser capaz de dormir. No ser capaz de concetrarme (entonces, en los apuntes). Hay detalles que recuerdo con claridad y otros que no. Los blogs. Los que leía y el que creé en mayo. Marta.

Paseos en bici y fotos con una diminuta cámara digital.

Tan parecido, tan distinto.

En lugar de blog, diario. Podría buscar esos meses, pero me basta con mis recuerdos. Que son menos precisos que las palabras en un archivo de word. Pero los recuerdos llaman a sensaciones. En la tripa, en los ojos, en la mente.

Desde luego entonces me hubiera encantado tener un refugio como éste. Al menos aquí siempre hay silencio y un lugar donde escribir.

lunes, 12 de febrero de 2018

Agridulce

Me sigo alterando/enfadando/poniendo triste con mucha facilidad.

Los sitios con mucha gente me agobian. Necesito al menos unos minutos para estar sólo conmigo mismo y sin ruidos. Al menos tengo mis cascos chachis azules y Wim Mertens.

He dormido 7 horas. Podría decir "por la mirtazapina". Pero otros días he dormido mucho menos y también con mirtazapina de por medio.

El miércoles es un día pseudo importante.

NA me hizo olvidarme del desencuentro de última hora. NA es muy grande.

domingo, 11 de febrero de 2018

Después de otro día desastroso

No puedo cambiar el pasado pero si lo que ocurra desde éste preciso instante.

Comer, dormir, leer y hacer ejercicio me hacen sentir mejor incluso en los peores días.



Quiero seguir viviendo pero no así.

No puedo exigir atención constante.

Nuevamente me desvelé como a las 2:30 de la mañana y hasta que pude volver a dormirme creé una nueva cuenta de twitter (incumpliendo mi precepto de no llevar máscaras). Así leo menos morralla y sólo las pocas personas que me interesan. Y a su vez me sirvió para hacer más corta y agradable otra noche más de insomnio, medio en blanco.

Hoy estoy mejor, todavía algo triste y con el ánimo bajo, pero mucho más calmado que ayer. Los sábados son desastrosos desde hace casi dos meses. En general no tengo ganas de ver a nadie y menos a la gente que quiero, es una contradicción más.