Sigo con vida, pero sin demasiadas ganas de vivir. La semana ha sido agotadora. Hace muchísimo calor y eso lo complica todo. Ayer tuve una (muy necesaria) sesión con mi psicóloga. Pero ni siquiera eso salió bien. El flamante nuevo ordenador no reconocía el micrófono y tuve que, después de un poco de angustia, usar otro ordenador. Tenía todo preparado en mi mente para la sesión, tenía el libro del unimog, tenía maquetas y legos, tenía la pegatina de la 451 ... Al final, con el portátil, me pude apañar PERO, no fue lo óptimo.
Ha sido una semana de mucho calor y agridulce. Con momentos bonitos, paseos, viajes, pero muy cansado y triste. Da igual lo que yo quiera. No puedo trabajar sin adaptaciones. No tengo un porcentaje significativo de discapacidad. Lo de siempre. Estoy viviendo de mi familia.
El ordenador nuevo, la nueva luz delantera, el pequeño regalo a mi psicóloga ... El insomnio, las ganas de llorar. Volver a escribir.
Estoy tan cansado y tan agotado de sobrevivir en este limbo.
Ayer, un paseo precioso de Humanes a Móstoles. Hoy, también un paseo muy bonito hasta Getafe. Pero sigue esa sensación de desesperanza.