El fin de un viaje agridulce, pero bonito, de mucha superación y resiliencia y con unos paisajes preciosos, fue,
Los desplantes pesan. La inercia de la infantilización, la invalidación emocional, el paternalismo, el victimismo. Todo era "una tontería" yo no "tenía problemas" y solo me preocupaban cosas banales.
Al final el viaje ha sido muy cansado, he ido arrastrando las consecuencias de la ansiedad y de la medicación, en forma de insomnio, colapsos, ampollas en los pies, pero nada irreversible.
Ahora a intentar descansar. Con desastres semanales es difícil.
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