viernes, 19 de julio de 2024

Desesperanza agridulce (y no cierta del todo)

 

 

 



El fin de un viaje agridulce, pero bonito, de mucha superación y resiliencia y con unos paisajes preciosos, fue, no sé como, perder unos auriculares en el coche, de forma absurda  (los pude encontrar ese mismo viernes) y ver que me habían robado el catalizador y que estaba no solo sin coche, sino con una avería costosa de reparar, posiblemente a mi cargo. (Esperemos que el seguro lo cubra. La búsqueda del taller ha sido más compleja de lo esperado PERO poco a poco).

Los desplantes pesan. La inercia de la infantilización, la invalidación emocional, el paternalismo, el victimismo. Todo era "una tontería" yo no "tenía problemas" y solo me preocupaban cosas banales.

Al final el viaje ha sido muy cansado, he ido arrastrando las consecuencias de la ansiedad y de la medicación, en forma de insomnio, colapsos, ampollas en los pies, pero nada irreversible.

Ahora a intentar descansar. Con desastres semanales es difícil.

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