Si.
El diagnóstico, el duelo, el aprendizaje, la asertividad. Sentirme y saberme ya, no defectuoso, sino diferente. Neurodivergente.
Soy como un preciso avión acrobático, capaz de desafiar a la gravedad. Pero que, como toda máquina de competición, requiere de un esmerado mantenimiento.
No estaba al borde de la locura, sólo necesitaba comprensión y aprendizaje, apoyo, calidez.
He trazado mi plan de vuelo, mi hoja de ruta de descanso, bajar la adrenalina, de aprendizaje en Septiembre. Pero ahora toca descansar. Voy a subir a un tren como viajero y sin mi carraca de la suerte, pero atento a los matices. Voy a pasear sin rumbo y a hacer muchas fotos. Voy a ver lugares y trenes.
Soy un hombre maravilloso.
Porque la clave, o una de las claves, es aceptarme. Lo ha sido y lo es. Tal y como soy.
Y un día ya no habrá vacío, solo el azul del cielo y el azul del mar y el único vértigo que sienta en la tripa sea aquel que perciba al romper la barrera del silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario