He dormido 5 horas, por suerte sin benzos. Estaba nervioso por el (pequeño) viaje y ayer la consulta de psiquiatría y los cambalaches varios que hice después para ver a mi psiquiatra más a menudo que, fueron necesarios pero cansados.
Jamás olvidaré la llamada posterior de mi psiquiatra, sobre cosas que no voy a decir pero que son obvias. Ella se preocupaba por mí y quería lo mejor para mí. Sentí una clara sintonía. Tengo muy claro que yo soy su paciente y ella mi psiquiatra y que no hay ni habrá nada más.
Pero el vínculo es fuerte. Ella ha reconocido que faltaba el último diagnóstico. Recuerda detalles de consultas de hace meses. No le debo la vida, en el sentido de que llevo mucho tiempo frenando ideaciones, y, hasta 2018, sin ayuda de nadie (quizás de una médico de cabecera y de un psicólogo entre 2014 y 2015 y la paroxetina), y soy capaz de lamerme las heridas yo solo, si le debo calidad de vida y respaldo.
La sensación dulce y cálida tras una consulta. Ser asertivo, es necesario. Poner pasta encima de la mesa para asegurar cuidados, no me gusta, pero es lo que hay.
Baides es precioso pero me va a sobrar mucho tiempo para visitarlo. Quizás con la Brompton podría ir a otro pequeño pueblo. No hace tanto calor como en Madrid, estoy a la sombra, cerca de una ermita. Quizás debería haber subido en el otro tren sin billete, pero ya no tiene remedio. En como 3.5 horas volveré a casa.
La idea de traer el iPad, ha sido genial. Tiene cobertura y la pantalla es grande y nítida.
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