jueves, 11 de julio de 2024

viernes, 10 de agosto de 2012 - Amaneceres


Un amanecer más, sobre la bici. El calor es sofocante en las horas centrales del día, por lo que intento salir a las 8 de la mañana o antes. Levantarse cuando más fresquito se está en la cama no es fácil, pero como tengo el sueño flojo me suelo despertar pronto. El ritual de siempre: vestirse, ponerse crema del sol factor 50, comer algo y llevarse algo para comer el el camino (galletas, barritas de cereales) llenar el bidón de agua, calzarse y al lio. Llevo recorriendo éstas carreteras y caminos más de 20 años, pero aun así no me confío. El paso del tiempo deteriora las carreteras más estrechas, poco más que pistas de tierra mal asfaltadas y a la salida de alguna curva ciega en bajada hay baches o cráteres, regeros de grava y otras lindezas. Pero estoy preparado, llevo la bici de montaña, no tan rápida sobre buen asfalto, pero cómoda y segura sobre grava y baches, con su robusto cuadro de aluminio 6061 y cubiertas mixtas de 1'95".

La sensación de recorrer estrechas carreteras con la luz del alba, de esquivar socavones a 40 por hora al amanecer, es indescriptible. Saber lo que tienes que hacer y cómo hacerlo, medir tus fuerzas y la distancia que te queda ...

Voy enlazando pueblos que todavía duermen, con sólo algunos ancianos también de sueño flojo en las calles. Un pueblo y otro, hasta que decido volver al punto de inicio por un camino diferente al de la ida: más largo, pero también más plano y con mejor asfalto. El sol pega fuerte. El ritmo es constante, ni lento ni rápido.

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