Descansar. Hacer ejercicio. Ir a talleres preciosos (aunque tengo que trabajar más mis relatos, el último me quedo muy confuso!). Ver películas y series.
Hace mucho frío y llueve y la luz es totalmente de invierno. Pero me siento bien.
Descansar. Hacer ejercicio. Ir a talleres preciosos (aunque tengo que trabajar más mis relatos, el último me quedo muy confuso!). Ver películas y series.
Hace mucho frío y llueve y la luz es totalmente de invierno. Pero me siento bien.
Poco a poco la niebla comenzó a desvanecerse de forma suave, casi mágica. Se entretuvo un instante abrazada a las ramas de los olivos. El sol por fin rozó la tierra y arrancó destellos en los campos saturados de agua, en los charcos que pueblan cada recodo de los caminos, en las espigas de cereal recién espigadas.
Despertó de golpe. Alguien le zarandeaba suavemente. Se volvió en la cama para toparse con los ojos color miel de Sandra.
-¿Qué pasa? ¿Qué hora es?-
-Estabas hablando en sueños otra vez-
-Lo siento-
-No pasa nada-
-Y ¿qué decía?-
-Hablabas de niebla y de campos de olivos-
La luz es distinta, muy de otoño. Pero sin embargo la temperatura es cálida, casi de primavera. Ayer salí en bici de nuevo después de muchos días sin ir en bici. Y fue muy bonito.
No pido felicidad continua ni fuegos artificiales, no pido no sentir.
Me sigo alterando (un compañero hablaba de la temperatura de la sangre como metáfora de alterarse, y sin duda soy de sangre caliente). Pero me calmo. Mejor pedir y explicar que rumiar ideas.
La calma es preciosa. Disfrutar de cosas sencillas como nadar, ir en bici, ver series, escuchar música, escribir, los talleres. Las conversaciones diarias con una amiga.
Mil y una cosas pequeñas que disfruto gracias a mi perseverancia (o cabezonería).
Ya no le tengo miedo a la lluvia.
Menos miedos, más sonrisas y más confianza.
Incluso los días más grises tienen matices, reflejos, destellos.
Ir al gimnasio. Hacer las tareas habituales de la casa. Comer con la familia. Ver series. Escribir un poco. Leer otro poco. Charlar con una amiga. Y dormir muchas horas.
¿Lo ves? No es nada especial. Pero calma y llena y hace sentir bien.
Y cambia el tiempo y la luz pero soy capaz de calmarme y relajarme.
Percibir instantes, colores, matices. Reflejos, cambios de luz. Lluvia tenue, delicada, esponjosa, casi irreal. La sensibilidad es parte de mi, de mi forma de percibir la realidad. No quiero dejar de ser sensible, ni vivir anestesiado, ni que todo me de igual. Quiero gestionar mejor mis emociones, poder calmarme y poder dormir los días menos buenos o malos directamente.
Y lo voy consiguiendo. Y es precioso.
Podía haber retrasado la cita con la psiquiatra pero al final da un poco igual. El esperpento me ha afectado, me ha generado un poco de ansiedad, pero menos que en situaciones similares. Y, como bien me ha dicho la psiquiatra, si todo me diera igual también debería preocuparme. Sería menos humano.
Al final, si en un día como hoy, de lluvia de morteros (y esperpento) y médico, he podido mantener la ansiedad más o menos a ralla, ya pueden caer chuzos de punta, que voy a seguir adelante.
De nuevo esa sensación de música que poco a poco se desvanece. Una marea suave, dulce, delicada, que todo lo puede. Estoy acalorado y nervioso, tengo ganas de llorar, pero también me siento satisfecho conmigo mismo y en paz. Y con un punto de alegría.
Suena Soulds and Stars, que es la banda sonora de hoy.
Avanzando poco a poco. Con medicación, apoyo psiquiátrico (que suena fatal pero técnicamente es así) trabajo personal casi diario ("lo has hecho tú solo"), consigo poco a poco gestionar mis emociones, que me afecten de forma más proporcional y poder calmarme en días o semanas como la de hoy. Y me quiero más. Y soy un poco más sociable. Con talleres (X2) y comiendo en compañía. Aunque a veces sean negativos, un poco negativos. Quién no lo es. Y me quiero más y siento que no estoy desperdiciando mi magia.
Hoy igual hubiera necesitado que alguien me cubriera las espaldas o que me abrazara.
¿Me abrazas? ¿Me dices que todo va a salir bien?
Pero con los recursos disponibles he salido adelante bastante bien. Incluso tener que volver a escribir ésta entrada, no me ha irritado demasiado.
Con ganas de estar en casa, en un entorno cómodo donde poder acabar de calmarme.
Avanzando de forma imparable como una pequeña excavadora.
Gracias a ti por tu profesionalidad y empatía.
Gracias a los que me escuchan.
Y una vez en casa, tras un rato de descanso, cena, un viejo rallye del mundial y los mimos de Marco y me siento mejor. Sin ansiedad, sin ganas de llorar. Es precioso poder calmarme.
Las espectativas eran pequeñas pero las cumplí con creces. Participé, no me sentí fuera de lugar, además, fue interesante. Hoy también logré dormir bien y es precioso. Los fines de semana son mucho mejores así.
A seguir adelante. Semana importante.
Distancia. Antes cercanía y ahora ¿Desgana? Tampoco tengo derecho ha exigirte nada. Me quedo con lo positivo. Aunque sea puntualmente, de mes en mes, estás ahí.
(Estoy algo cansado y necesito un retrete con urgencia pero suena Alan Parsons Project en los acuriculares y, a pesar de todo, el día ha ido bastante bien.)
Saliendo de la burbuja. Si, ya he pasado de la etapa en la que todo me saturaba y que incluso los trayectos en transporte público me resultaban agotadores rallando lo desagradable. Pero hay personas que me saturan. Tu no tienes idea de lo que pasa por mi mente. Tu no tienes la culpa. Para nada.
Pero bueno que los mensajes negativos si que me saturan. Así que este intento de cara a la galería creo que no lo repetiré.
El otro intento si. Que en general no le resulta desagradable. Lo anterior, la inercia desde luego es mucho más cómoda, pero he de intentar superarme.
Ayer y hoy. Y mañana. Días de intentar calmarme y más o menos conseguirlo. Incluso resolver alguna indecencia informática por mis propios medios.
Ayer hoy y mañana. Y la semana que viene. Lo que tenga que ser será.
Suena música poderosa: percusión, trompetas, coros. Me recuerda a Abril de 2015 y a la lluvia. Y a esos pequeño paseos después de comer (En solitario salvo muy contadas ocasiones). Y a Venus. Si estuvieras aquí te contaría todo esto y me escucharías. Y quizás me dieras alguno de tus sabios consejos. Pero no estás aquí. Y, a pesar de todo, todavía hay gente que me tiene cariño. Aunque sea al otro lado de la pantalla.
Buenas tardes y buena suerte.