Podía haber retrasado la cita con la psiquiatra pero al final da un poco igual. El esperpento me ha afectado, me ha generado un poco de ansiedad, pero menos que en situaciones similares. Y, como bien me ha dicho la psiquiatra, si todo me diera igual también debería preocuparme. Sería menos humano.
Al final, si en un día como hoy, de lluvia de morteros (y esperpento) y médico, he podido mantener la ansiedad más o menos a ralla, ya pueden caer chuzos de punta, que voy a seguir adelante.
De nuevo esa sensación de música que poco a poco se desvanece. Una marea suave, dulce, delicada, que todo lo puede. Estoy acalorado y nervioso, tengo ganas de llorar, pero también me siento satisfecho conmigo mismo y en paz. Y con un punto de alegría.
Suena Soulds and Stars, que es la banda sonora de hoy.
Avanzando poco a poco. Con medicación, apoyo psiquiátrico (que suena fatal pero técnicamente es así) trabajo personal casi diario ("lo has hecho tú solo"), consigo poco a poco gestionar mis emociones, que me afecten de forma más proporcional y poder calmarme en días o semanas como la de hoy. Y me quiero más. Y soy un poco más sociable. Con talleres (X2) y comiendo en compañía. Aunque a veces sean negativos, un poco negativos. Quién no lo es. Y me quiero más y siento que no estoy desperdiciando mi magia.
Hoy igual hubiera necesitado que alguien me cubriera las espaldas o que me abrazara.
¿Me abrazas? ¿Me dices que todo va a salir bien?
Pero con los recursos disponibles he salido adelante bastante bien. Incluso tener que volver a escribir ésta entrada, no me ha irritado demasiado.
Con ganas de estar en casa, en un entorno cómodo donde poder acabar de calmarme.
Avanzando de forma imparable como una pequeña excavadora.
Gracias a ti por tu profesionalidad y empatía.
Gracias a los que me escuchan.
Y una vez en casa, tras un rato de descanso, cena, un viejo rallye del mundial y los mimos de Marco y me siento mejor. Sin ansiedad, sin ganas de llorar. Es precioso poder calmarme.