domingo, 26 de abril de 2026

Paseos

Hacía más de un año que no daba no uno, sino dos paseos, en el mismo día. Por la mañana, fui a comprar medicación. Primero limpié el botiquín de toda medicación caducada. Me resultó curioso tener 3 cajas de lorazepam abiertas. Apenas empezadas, pero caducadas mínimo 10 meses. Ya que tengo esa benzo en la receta electrónica, y que he recurrido a ella, muy puntualmente, una vez pudimos retirar la mirtazapina, me parecía coherente comprar una caja. La inseguridad o la ansiedad. En el camino hasta la farmacia, apenas 3 manzanas, pensaba en que, aunque tenía la confirmación vía SMS de que me habían prorrogado la medicación un año más, no iba a aparecerme en la receta electrónica. Pero me sirvieron la medicación sin problema alguno. También compré Ibuprofeno. Guardé una pequeña parte de la nueva medicación en los dos pequeños botiquines que tengo, a parte del armario del baño: una bolsita de plástico en la mochila y una especie de pequeño monedero, que uso en viajes.

También compré prensa, dos revistas, una de coches clásicos y otra de carreras de coches. Qué cara es: casi 6 euros. Allá en 1990 eran 300 pesetas, luego 350, más tarde 475 ... Es algo casi anacrónico. Pero me gusta el papel. Muchas revistas desaparecieron con la pandemia y otras tantas antes (con la crisis de 2008).

Descubrí rincones del barrio en el que vivo que no conocía. Me recordó a los paseos a pie del verano pasado. De julio o de agosto. Cuando a veces todavía me costaba dormir "perfecto" y tenía algunas náuseas.

La sesión de antes de ayer fue muy intensa y bonita. Charlar con una persona especial durante las horas anteriores, me hizo mucho bien, me calmó. El viernes no conseguí dormir muchas horas y tuve que recurrir al lorazepam. En la sesión, hablamos de los malos entendidos de los últimos días, el enfado y la ira y desregularme, por la incertidumbre, si, pero también por la falta de compromiso y las excusas. Supe cuidarme, más que regularme. Fuimos conscientes de todo el camino recorrido. Que estoy a punto de cumplir mi objetivo, lo que buscaba desde 2020: formarme para acceder a un trabajo. Tengo dudas sobre las condiciones económicas, sobre si seré capaz de hacer todas esas tareas tan precisas. Sobre todo si me encontraré bien (en cuanto a buen descanso y ansiedad). Por eso M. valoró mucho que hubiera pedido el interludio.

Por la tarde recorrí parte de Madrid con mi bici gravel de manillar plano. Es la bici con la que había soñado desde que, ese día ahora lejano del mes de Noviembre, me puse al manillar de la bici híbrida negra. Algo a caballo entre una bici de montaña y una de carretera. El manillar plano la hace mucho más cómoda, aunque tengo que retocar la postura, con una potencia más larga. Los frenos, sin ser perfectos, van bastante bien.

Recorrí el habitual anillo verde, después la zona de la Estación del Norte y de parque del Oeste hasta llegar a la Senda Real. Esa que descubrí en 2020. Ya no sé si en junio o en julio. Al llegar a la facultad de Veterinaria estaba cansado y decidí regresar a la Estación del Norte, para volver a casa en tren.

Rodando sin rumbo por la Ciudad Universitaria encontré un Casa C101 expuesto en un pedestal. Es un avión precioso. Sé que hay expuesta otra unidad en Moncloa (lo recuerdo de 2018, camino del hospital para ver a mi psiquiatra de entonces). Miraba su silueta con ojos diferentes. Buscando los alojamientos de los trenes retráctiles, las luces aterrizaje y de rodadura. Leía cada letrero (casi como en los costados de una unidad de tren) que indicaba componentes internos. Me gustó mucho verlo y hacerle fotos. Las tomas de aire del motor de turbina. Recordaba haber leído sobre el en la wikipedia, quizás en 2018.

El camino recorrido desde el verano de 2024. Cómo, de nuevo, aprender fue la respuesta. Por eso me alteró, en parte, el tema del trabajo conjunto. Su embrión nace en una época de crisis. De insomnio y algunas ideaciones.

Llevo casi una hora despierto, me he puesto a escribir. Sólo pido volver a dormir como hace dos semanas. Dormir profundo entre semana y dormir todas las horas que me apetezca los fines de semana. Por experiencias anteriores, se que me lleva cierto tiempo, pero que siempre lo consigo. Es coherente con todo lo que ha pasado en Abril. Incluso en meses anteriores. Tengo la ayuda de M., la mejor navegante que hubiera podido soñar. También el cariño de mis amigas. La ayuda de mi familia. Ayer saqué de su caja un altavoz bluetooth idéntico al que uso, ambos regalados por una persona muy especial. Lo cargué y copié música en una pequeña tarjeta de memoria que llevaba durmiendo el sueño de los justos desde el verano de 2020. Así puedo llevar el viejo a la Baja Alcarria.

A veces me siento demasiado afortunado y desagradecido. Todo la ayuda de mi familia, todos sus regalos, su soporte económico sin el que estaría en la ruina, sin terapia y sin diagnóstico. Cuando siento que solo les doy disgustos, malos entendidos y enfados. Se que eso no es así, pero me siento así. También soy una persona amable, agradecida. Les ayudo en lo que puedo. Pero me siento pequeño.

Voy a intentar seguir durmiendo. Me quedan 2 semanas de aprendizaje. Apenas que me firmen las hojas de seguimiento. Y de disfrutar de todo lo conseguido. Resolver las dudas y seguir siendo un caballero. Exponer lo que tenemos que exponer (que estoy de sobra preparado). Y poder así titular. Ha sido más sencillo que la última vez, pero aún así, con un temario exigente y empezando sin apenas energía.

Buenas noches y buena suerte.



No hay comentarios:

Publicar un comentario