domingo, 19 de abril de 2026

Las sombras arrebatadas para el sueño de los justos

Sentado en un retrete, a poco más de las 6 de la mañana. Intentando hacer caca (el estreñimiento suele acompañar a la ansiedad, en la que a veces nado).

Reviviendo lo vivido en los 3 últimos días. Llueve sobre mojado. Al final, de una importante tarea en grupo, el peso lo he llevado yo. Del otoño a la primavera.

Supongo que debí, o ser más asertivo y mirar por mí y hacer la tarea el solitario, o utilizar todo lo aprendido en terapia y en la vida y que me sudara (ayudara me corrige el texto predictivo) la polla abundantemente todo y, básicamente, hacer yo todo el trabajo.

Hice algo intermedio, pero soy visceral y autista. Y ACI. Soy perfeccionista. Llevo escribiendo desde que tengo uso de razón. Buscar información me es innato y me calma.

La ignorancia y el desprecio.

No es ya hacer el 90%, sino más del 100%, corregir cosas incoherentes y soportar desplantes respecto a la porción propia.

Recuerdo el aura de una personita. Su pasión hablando de las cosas que le gustaban. El desnudarse anímicamente en público, en medio de una clase cualquiera.

Recuerdo a los mosqueteros de las resistencias y los choppers, acogiéndome como a un igual entonces, y compartiendo partes de su vida, de lo bueno y lo malo conmigo, ahora.

Al menos tengo mi propio aprendizaje y criterio. No demasiada mano izquierda, sí. En 2022 (entre octubre 2021 y final de abril de 2022), hice un proyecto más largo y complejo completamente en solitario. Y mereció buena nota y fue alabado por alguien con más formación y experiencia que yo, además docente.

Ya no estoy en el retrete, sino en la cama, en ropa interior y camiseta del pijama, hace calor para ser finales de abril, tengo al lado revistas de coches y motos, una moderna y otras dos con más de 20 años.


Me repito como en un bucle, como en una cinta de casete adelante y atrás, que he avanzado mucho, particularmente desde el verano de 2022, o desde enero 2018 ... O desde el otoño de 2014 ... O desde que fui consciente de que era un ser humano diferente, a mediados de los años 80 del siglo pasado.

Pero no se me antoja suficiente.

He dormido más que ayer (1 hora más, hasta llegar a 6). Voy a intentar dormir más. Cuando se resuelvan las incertidumbres tendré menos ansiedad. Aunque las informaciones que me llegan sobre el lugar de las prácticas no me tranquilizan: nada en firme y destellos de lo opuesto.

Voy a intentar dormir más. Al final, solo eso, poder descansar.

Como en un bucle, una vez más, a escasas semanas de acabar las prácticas, me encuentro peor y sé que entonces me costó meses recuperarme. Hay alternativas, pero cada vez veo el sueño, el objetivo de un trabajo del que vivir y que no me dañe, cada vez más lejano.

Suena en bucle música de piano en mi mente. Chopin y una pianista turca. Recuerdo la voz y las sabias palabras de mi hermana de vida. Recuerdo su amistad y su serenidad, que me acompañan como una banda sonora, mientras me muevo en silencio, cual felino al romper el alba. Mis ojos se llenan de lágrimas y pienso en que he tenido ideaciones el viernes y que los balcones vuelven a no ser un lugar agradable para mí.

También recuerdo flores y paseos a pie y en bici ... ¿Es como volver a abril 2024 o a mayo 2022?

Yo ya no quiero nada. Quiero que me dejen en paz, quiero dormir. No quiero un trabajo porque interactuar con personas neurotípicas y ruidosas me agotan. Pero no puedo vivir sin trabajar. Casi seis años de esfuerzo, al menos, 5 años y 7 meses, para llegar a un lugar muy similar. De ansiedad, insomnio y ganas de llorar.

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