Quien me lo iba a decir, hace 4 años, cuando estaba también más o menos en la mierda anímica, que pasaría una mañana rodeado de trenes y de gente maja, en una playa de vías, esperando a que muevan una unidad de tren.
El aprendizaje, los avances, en cuatro años, o en dos, son notables. La resiliencia. El diagnóstico ... La discapacidad, aunque sea insuficiente.
Hoy estoy cansado porque no he dormido mucho, pero si profundo. Hasta el penúltimo día estoy ayudando y aprendiendo. Agradezco el día relajado. Estoy con una 112 al lado, otro en la espalda y el Séneca a la izquierda. Es genial. Falta un AVRIL o algo así.
Mañana, el último día. Por fin. En algo más de dos días estaré en la Baja Alcarria, descansando.
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