... fecha estelar, 26 de junio de 2024.
Mañana, un mes del día del trueno. Me encuentro mejor que entonces, mejor que la primera semana de descanso. Me siguen pasando cosas surrealistas con burocracias varias o con transportes, pero menos surrealistas que los primeros días. A decir verdad, me preocupan unos pocos trámites burocráticos, para preparar presente y futuro y nada más. Casi como hace dos años, podré recorrer una ciudad preciosa, pero con más herramientas, en todos los sentidos, con más calma, hasta con más modernos auriculares sin cable y arcaicos MP3. En unas semanas. Antes me queda un examen que me voy a inventar, algo de burocracia y poco más.
Estoy esperando a tener fuerzas y, aunque no dependa de mí, un porcentaje de discapacidad útil, para volver a buscar trabajo. Al menos se que puedo trabajar en el sector, con una adaptación. Hace dos años era una quimera. Y estaba buscando psicóloga, había tenido la primera cita con una profesional inexperta, pero coherente y capaz de derivar, consciente de sus limitaciones. Me encuentro mucho mejor que hace dos años, aunque mi situación laboral sea la misma (pero distinta) y no tenga ningún tipo de prestación.
Ahora lo fundamental es descansar, y lo voy logrando. Dejar de vivir en mayúsculas. Como en Agosto de 2020 o en los convulsos meses de Junio y Julio de 2022.
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