Así es como me siento. Un espectador de un drama, de una batalla horrible, a sangre y fuego, que tiene lugar delante de mi retina, delante del obturador de mi cámara, de la vieja Zenith 12XP reflex que duerme el sueño de los justos en una caja de cartón.
He hecho lo que creía mejor para mí, y ha salido mal. He hecho lo que creía que era correcto, actuando como un animal herido y rabioso, en primera instancia, y como un animal herido, pero sereno, aunque orgulloso, en última instancia. Ahora las cartas están sobre la mesa. Lo que ocurra, no depende de mí. Me ha bajado la adrenalina o el enfado o la rabia o todo a la vez. Tengo la conciencia muy tranquila. Lo que tenga que ser será.
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