miércoles, 17 de agosto de 2022

Gran Aceleración


No era suficiente. Nunca. Debía hacer más. Ser el mejor. Obviar todo lo que me costaba mucho. Sobre todo a partir de Diciembre. Hasta la primera semana de mayo todo estuvo más  o menos bajo control. A veces llegaba agotado al final de la semana. No tenía ganas de ir en bici ni de ir al gimnasio. Hice el gran esfuerzo de ir a un salón de motos en Abril.

Después llegó el agobio del proyecto y, a partir de ahí, empezó la cuesta abajo.

Di el 150%. La ultima semana, me di cuenta de que era evidente para otras personas que estaba trabajando muy bien. Lo que no sabían es que llevaba 4 semanas al borde del desastre. Incluso ese viernes agotador, di lo mejor de mi. Fui al médico. Y a la mañana siguiente también. Intenté ser funcional más allá de lo que era posible. El martes siguiente decidí que no podía seguir así. No esperaba tener que demostrarlo tan pronto y de forma oral, pero fue preciso. Ese día volví a pensar en acabar con mi vida. Es una sensación muy desconcertante, muy difícil de describir, estar en un lugar precioso pero agotado, sin fuerzas, con ganas de meterte en un sitio sin gente, sin ruidos, sin estímulos, sin viajes, sin nada, sólo poder descansar y leer o ver algo que me gustara. Y poder dormir 8 horas, o más, aunque fuera doblando la medicación. Y, en medio de toda esa maraña desmadejada de pensamientos, plantearme acabar con mi vida. Una parte de mi mente pensaba si ese era el lugar adecuado, si me mataría de una vez. La otra hacía fotos y disfrutaba del paisaje. Me alejé de allí. Nadie lo supo, hasta 2 semanas después. 1007. Nunca se me va a olvidar ese coche. Nunca.





Pocos entendieron el esfuerzo.

No lo voy a volver a hacer. Voy a intentar mirar más por mí. Intentar que se adapten, en lo posible, a mí. Tampoco voy a hacer más de lo necesario en una de las terapias, la más difícil y la menos útil hasta ahora. Voy a ser inteligente y a ahorrar fuerzas.



Debí haber sido más inteligente o más egoísta. Aun así, con un coste a nivel de ansiedad bestial, el aprendizaje ... ha merecido (en parte) la pena. De hecho, la confirmación física de uno de esos logros, me ha llegado hoy.

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