martes, 16 de agosto de 2016

El ángel de las palabras

(Escrito en otro blog el 30 de Julio de 2014. Hace un siglo, se me antoja)

Soy un ángel. No tengo alas, ni espada, ni magia, ni ninguna clase de capacidad paranormal. Solo tengo mis manos torpes y grandes y mis palabras.

Un excompañero de trabajo (al que mando saludos, aunque se que no me lee ni me leerá, puesto que nada sabe de mi vida 2.0) me dijo una tarde "tu herramienta es la palabra". Aseguraba que me expreso muy bien, bueno, hago lo que puedo, hay miles de personas que se expresan, escriben y hablan mejor que yo, pero no lo hago del todo mal.

Se que no puedo cambiar el mundo ni borrar el dolor de la gente que me importa. Siento impotencia, pero muchas veces solo puedo ofrecerles mi cariño, mi consuelo, mis palabras de consuelo.

Antes era, y lo soy, un albañil de las palabras, uniendo rasillas de palabras con yeso, esbozando paredes torcidas a pesar de la ayuda de las reglas y plomadas. Ahora también soy un ángel de las palabras. Porque a veces las palabras no curan, pero alivian.

Hoy siento que mis palabras sirven para algo y una mezcla indescriptible de alegría un poco amarga se derrama en mi interior, cubriendo el cansancio, el hambre, el sueño, como un alud de arroz con leche y natillas.

Hoy me siento vivo, vivo, vivo y doy gracias por seguir aquí, y por que la gente que a la que quiero y me quiere pueda seguir adelante.

¡GRACIAS! ¡BUENAS NOCHES!

No hay comentarios:

Publicar un comentario