De vez en cuando tragedias como ésta nos recuerdan lo que todos sabemos: que las motos son un deporte de riesgo. A pesar de que estamos a años luz de los circuitos urbanos del pasado, y cada vez hay mejores cascos, monos, protecciones, el riesgo permanece.
No voy a recordar tragedias anteriores como han hecho abundantemente los informativos rallando lo gore. Sólo mandar un gran abrazo a la familia de Luis Salom y mi cariño a todo su equipo. Y a los que se tienen que poner el casco y los guantes hoy con el corazón encogido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario