miércoles, 1 de junio de 2016

Dolce far niente

El placer de las pequeñas cosas. Cambiar de aires. Disfrutar de Marco y sus travesuras. Dormir sin despertador. Hacer ejercicio (mucho). Pasear en bici. Cargarme alguna pieza sin querer y buscar repuesto en la misma tarde. Estrenar los pedales blancos con una ruta urbano-desértica enorme.




Vacaciones. Nada trascendental pero un descanso altamente necesario y muy agradable.

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