Una vez más en éste año, y ya empiezan a ser demasiadas, vuelvo a casa con una sensación extraña (en lo ojos y en la tripa como bien decía en tumbrl en Abril de 2012). Incredulidad, incertidumbre. Vuelvo a escribir en clave. Le deseo lo mejor y me queda el consuelo de que en parte es algo que deseaba. Pero no dejan de ser dos manos menos, y válidas. (Y curiosamente una semana después de que escribiera un post sobre limpias anteriores)
Curiosamente me quedo con el tacto de sus hombros después de algunos días de inocentes masajes por mi parte, que espero hayan aliviado su espalda.
Tengo muy pocas ganas de escribir y sólo un sobresalto me hace coger el teléfono y, en la habitual ut465, hilvanar algunas palabras.
La segunda parte del DFN comienza el viernes. No se. La sensación de compás de espera se vuelve a repetir, aunque sea distinta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario