jueves, 13 de noviembre de 2014

Un sueño. Tu voz.

No hay nada como tu voz. No hay fármaco que me produzca una calma tan especial. No hay análogos de benzodiazepinas capaces de hacerme dormir tan profundamente como charlar contigo.

Te quiero mi niña bonita. Y algún día nos dormiremos abrazados.

Mientras tanto, nos queda soñar. Soñarnos.

COME ON, PUSH!

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