Siete semanas.
Mañana habrán pasado casi dos meses desde "uno de los días más importantes de mi vida".
Una parte de mi no quiere escribir este post. Piensa: deja de darle vueltas a las cosas, y, concentrate en vivir y disfrutar. Vuelve a la cama y duerme. O desayuna. O ponte a limpiar y plancha. O monta la excavadora que lleva una semana a piezas en la mesa. Pero ¡por favor! Deja de pensar. Si, cada día empieza con un ritual. Una vez he comido algo, la pastilla. Se que me hace bien. Se que tendré que tomarla algún tiempo más, y seguir luchando y mejorando. Pero tengo esa voluntad. Se que tiene efectos secundarios. Se que igual me resulta complicado dejar de tomarla y que, siguiendo las sabias indicaciones de mi médico, lo habré de hacer poco a poco.
Ésta semana también es importante. Pero me concentro en lo esencial. Me siento mejor. Sigo teniendo altibajos. Sigo alterandome (nervios, tristeza, enfado, alegría) con facilidad, pero creo que con menor intensidad y durante menos tiempo. Voy siendo dueño poco a poco de mis emociones. Es como domar un caballo, un precioso ejemplar negro, salvaje. Se que, aun cuando me recupere, tendré días bueno y días menos buenos. La alegría no puede existir sin tristeza. Pero voy mejor. Aunque despacio.
Calma artificial. Fuera está lloviendo. He tenido que levantarme del ordenador y recoger la ropa tendida en el balcón. Llueve muy despacio. Agua que limpia. Sin furia. Me pregunto cuantas personas, por ejemplo en ésta ciudad, estarán tomando una medicación parecida a la mía. Supongo que más de la que parece. Da igual. Se que no tengo motivos para sentirme así y que precisamente por eso me siento peor. Siento que no tengo derecho a sentirme así. Uff. Es complicado.
Never open when hot. Nunca abrir con el motor caliente. Es el tapón del radiador de un Lancer Evolution. Si. Hay que tener cuidado. A veces pienso que mi mente estaba trabajando de forma incorrecta, a demasiada presión y que, de no existir una válvula de seguridad que aliviara esa presión, se habría roto. Yo me habría roto. Ahora estoy un poco averiado, pero solo un poco. Hay profesionales que se ocupan y ocuparán de repararme y yo mismo me esfuerzo por, en la medida de lo posible, autorrepararme.
Una personita me dijo que si tu no te animas, si tu no luchas por ti, nadie lo va a hacer. Que sólo contaba cómo se sentía a muy pocas personas porque no le entendían. Yo soy muy empático y, pense a mi mal genio, mi carárter casi volcánico y a veces un poco intransiguente, le deseo lo mejor a la gente que me importa, y hasta a personas que apenas conozco. No soy un mago. Soy un simple humano, con sus virtudes y sus defectos.
Nunca he ido a un psicóloco. En parte este post lo escribo pensando en las citas importantes de ésta semana y esa es una de ellas. Cambio de dígito. Medicación. Psicóloco. Uf. Semana importante. Pero estoy mejor. Me noto con fuerzas. Frágil, pero con fuerzas.
Gracias a todos, buenos días.
Más de las que piensas. Un mal que pasa desapercibido para muchos...
ResponderEliminarHablando de no abrir con *motor* caliente... Así tengo mis dedos hoy, que me quemé anoche con la cena... Menos mal que es la mano con la que no escribo.
Supongo que hay muchas personas que sufren un mal parecido al que sufro yo. Y como es algo que no se aprecia externamente, pasa desapercibido. Pero bueno. Estoy mejor y mejor que estaré.
EliminarOhhh siento lo de tu mano! Cura sana patitas de rana, si no se cura hoy se curará mañana!