sábado, 29 de noviembre de 2014

Desnudo bajo la lluvia

"Perdona, pero llevas la bragueta bajada"

Ese tiempo difícil de olvidar, imposible de olvidar (aproximádamente hora y 1/4 en total) empezó con otro de mis legendarios despistes. Afortunadamente alguien me lo advirtió amablemente después de pasar por recepción, antes de ir a la sala de espera y entrar en la consulta. Aunque, sinceramente, llegados a ese punto, me hubiera dado un poco igual.

Voy tarde. No voy tarde, pero me gustaría haber salido de casa más pronto. Estoy nervioso, o ansioso, mejor dicho. Llueve. Paragüas. Me he dejado la braga en la mesa del salón y hace frío. En los cascos suena música instrumental. Para hacer más agradable el trago, tengo cosas previstas para hacer después, pero que no son obligatorias. Si me encuentro mal simplemente puedo volver a casa y meterme en mi burbuja.

No fue necesario.

Me tuve que parar a los pocos pasos de salir del portal porque notaba algo en el pie dererecho. Una espina cerca del talón. En plena acera, me descalcé y, haciendo equilibrios, logré extraerla y continuar lo más rápido posible. Iba contra el crono, con mis pasos largos, rápidos y nerviosos tan característicos. Llegué pronto. Las indicaciones del resguardo de la cita son incorrectas y eso me irrita. Pero al final todo se solucionó bajando una planta y preguntando. Entonces crucé lo que se me antojaba el umbral a otra dimensión. Crucé una puerta junto a la cual o bajo a la cual (ya no lo recuerdo) podía leerse Centro de Salud Mental. Igual no me dejan salir de aquí (improbable, imposible) pero tengo que entrar.

Es amable. Me da confianza. Pregunta mucho. Mucho. Y yo hablo mucho. Mucho. Llevo mi chuleta, escrita dos días antes en una UT 465, en una libreta. Como me siento. Es una guía para evitar perderme u olvidar algo importante. Notas en el ordenador, él. Notas en un cuaderno de 1/2 folio, ella.

Salgo. Uff. Pensaba que igual me iba a descomponer (alterarme muchísimo hasta el punto de llorar o perder los nervios) en la colsulta, pero no es así. Estoy un poco alterado, nervioso, tengo ganas de llorar, pero solo un poco. Estoy bien. Fuera sigue lloviendo. De nuevo, paraguas y música. Es una sensación extraña. Por un lado, nervios, bastantes. Por otro, orgullo, satisfacción. Me siento bien por lo que acabo de hacer. Las cosas importantes no suelen ser sencillas, ha resultado más fácil de lo que pensaba, pero no ha sido fácil.

Entonces no lo pensé. Luego si lo racionalicé así. Me sentía desnudo bajo la lluvia. Acababa de desnudar mi mente, contar lo que siento, como siento, lo que me preocupa, lo que está mal dentro de mi. Fue como vomitar algún tipo de residuo amargo, negro y viscoso, acumulado en mi interior y encontrarse, desnudo bajo la lluvia, todavía con el sabor de ese residuo en los labios, y quizás con su mal olor. Me tuve que limpiar. Me tuve que recomponer. Pero sólo un poco. Soy pudoroso. Igual que mostrarle mis partes pudendas a la simpática, guapa y super profesional uróloga que me había operado meses antes me dio un poco de vergüenza, aquí también me sentí un poco incómodo.

Para autoequilibrarme hice algo que me encanta. Pasear por la ciudad que me vio nacer. Llovía, así que la mayor parte del trayecto fue en autobús/tren. Llevaba la cámara de fotos en el bolsillo exterior del bolso, el mismo bolso que contenía la cita para el psicólogo y la hoja con la medicación que tomo cada día y que me permite seguir adelante con más facilidad. Pasear. Hacer fotos. Música en los cascos. Y me sentí mejor. Y pude volver a casa, y seguir con el día.

Se que sólo es otro pequeño paso, pero me siento muy orgulloso de haberlo dado. Mucho.

Gotas de lluvia en el depósito de una Ducati Monster. No son lágrimas. Es un líquido fresco y agradable que limpia. Como la caricia de una de esas toallitas húmedas.

"Tranquilo, solo está frío".

El tacto de un líquido frío y unas manos enguantadas limpiando una zona ciertamente íntima de mi ser. Unos minutos de desasosiego que sirvieron para luego sentirme mucho mejor.

Al final de la consulta recordé a Bunbury: el tiempo no cura nada, el tiempo no es un doctor. Aunque me cueste, hago lo mejor para mi.

Buenos días y buena suerte.

COME ON, PUSH!

2 comentarios:

  1. Esa es la metáfora. Me alegro que la cita fuera bien. Hay que sacar lo que tenemos dentro para poder continuar; unos lo hacen con facilidad, a otros led cuesta más. Hay formas y formas. Pero lo importante es continuar, conocerse y continuar.

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    1. Me alegra que te alegres. Me cuesta sacar lo negativo que tengo dentro. Soy demasiado reservado quizás.

      Continuar! Eso es!

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