Hace un año estaba a punto de levantarme para ir al hospital. Me iban a operar. Una operación muy sencilla, con anestesia local. Pero en una parte delicada de mi anatomía. Además ¿y si el pequeño quiste resultaba ser maligno? Eso no lo pensé hasta que la médico me dio los resultados meses después. No era nada malo, sentí alivio y a la vez, vértigo por lo que no pasó.
Soy tímido, aprensivo y muy vergonzoso. Pero estaba tranquilo, por mi mismo, y supongo que la capsulita de marras que me dieron también hizo su efecto. Esperaba perder los nervios, pasarlo mal y sentir dolor, pero fue todo lo contrario. Ni siquiera la vía (en el dorso de la mano derecha) ni la anestesia (dos pinchazos en la zona cero) resultaron realmente dolorosos. Ni me dio vergüenza que en el quirófano fueran todo mujeres. Salí dando las gracias.
Es un símbolo. Aunque no me guste, si algo está mal hay que ir al médico. El año pasado lo hice y éste también. Por lo general, lo realmente importante no se cura solo. Puede empeorar.
Estoy tranquilo, me siento bien. He dormido profundo. Siento energía y amor en mi interior. Estoy en el buen camino.
Debo dejar de darle vueltas a lo que me pasa y simplemente vivir.
Estás en el camino, en el buen camino, así me gusta ;)
ResponderEliminarEl camino del infierno está lleno de buenas intenciones
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