I'd make a deal with God
And I'd get him to swap our places
Be running up that road
Be running up that hill
Be running up that building
Say, if I only could, ooh
Ahora es el momento de disfrutar de lo conseguido. De las buenas notas del curso pasado. De dejar la medicación. Del aprendizaje en las prácticas. De exponer un proyecto que he hecho, sin ayuda, más bien con lastres de wolframio o de plomo, o al menos de algún tipo de acero muy robusto y sencillo, pero pesado.
Suena Mike Oldfield en los auriculares regalados de diadema, que también pueden usarse con cable y sin siquiera encenderlos. A través de ellos he podido escuchar a mi copiloto/psicóloga, como si estuviéramos en pleno tramo cronometrado (SS, de Special Stage).
El descanso forma parte incluso de la rutina de entrenamiento de un deportista. Necesito descansar y disfrutar y recuperar las horas de sueño que no duermo todavía. Dar paseos en bici o a pie, leer revistas y libros, quizás montar algún LEGO. Tengo que acabar de bajar la ansiedad, quitar puntos en el mando de tracción freno, bajar las pulsaciones y las revoluciones. Dejar de buscar el corte de inyección, dejar de buscar los límites de la carretera, dejar de apurar las frenadas. Dejar correr el coche o la bici. Permitir que las temperaturas bajen. Descansar y coger fuerzas y revisar máquinas y ojos y estar con mi familia y disfrutar.
Ver un voltímetro como el que hay en la cabina del tren comunista (que es rojo, rojo bonito) ya no me duele como hace casi 2 años.
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