miércoles, 20 de mayo de 2026

Again and again

Se que tengo el cortisol o la ansiedad o ambos, en niveles todavía altos, a parte de, porque no estoy durmiendo todavía bien, porque sigo teniendo recuerdos nítidos e inconexos. Más nítidos de lo que es habitual en mí, que ya lo son.

El otoño de 2008 fue complicado. No recuerdo tener ideaciones (estoy seguro al 99% no tuve ideaciones), pero sí el combo habitual de ansiedad, tristeza, insomnio, saturación sensorial.

Ya no sé si en la radio, o a través de youtube, creo que fue en la radio, sonaba esto:




Ese año reciclé un blog sobre coches réplica de los de rallyes, base de futuros Grupo N, como el Subaru Impreza y el Mitsubishi Lancer Evolution (en ese momento se iba a empezar a vender el EVO 10, si no me falla la memoria), para crear un blog llamado DERROTA. Inspirado en las noches de insomnio (y, entonces, sin la ayuda de ningún psicofármaco, ni de terapia), en las que, al amanecer, ya estaba derrotado, agotado, y, ahora lo se, probablemente recuperándome de un colapso, de un shutdown o un meltdown, o, al menos, de un periodo de saturación sensorial. Entonces, ni siquiera me planteaba pedir ayuda en salud mental, porque explicarle lo que me pasaba, los picos de estados de ánimo opuestos, las ganas de llorar, el insomnio, el querer desaparecer, a un extraño, a un médico, a un psicólogo o a un psiquiatra, era para mí algo imposible, inconcebible.



De ese otoño recuerdo ver coches de rallyes en el Jarama, subir en el Alpino, el tren que iba de Cercedilla a Cotos, UT 442, ir al Museo del Ferrocarril, a la nave de motores del Metro de Madrid y a la estación fantasma de Chamberí. Y recuerdo el año siguiente estar haciendo fotos, mientras paseaba en bici, cerca del Aeropuerto de Barajas.




Me bailan los años, diría que Barajas, Nave de Motores, Chamberí y Delicias, fue en 2009. Quería decir que todo lo que soy tiene que ver con lo que fui.

Son días de intentar descansar y de normalizar el sueño, pero muy emotivos. De muchísimos recuerdos.

Recuerdo el punto de inflexión de Agosto de 2024, después de todo lo que pasó, después de los muchos momentos dolorosos, y de la sensación de haber desperdiciado 2 años de mi vida, formándome para unas tareas que podría realizar, pero no en turnos de MTN. Por la mañana, mientras el asesor recepcionaba el coche, pensaba en mi experiencia durante las prácticas en un concesionario de la marca de los 4 aros.

También pienso en que todavía no he firmado el contrato y que, si no hay noticias por parte de RRHH, tendré que llamarles. Miro el correo electrónico y pienso en cómo contactaron conmigo hace un año, o en septiembre pasado. Se que es un tema de coordinación o de exceso de trabajo, pero como buen autista, me gustaría conocer las condiciones económicas y tener todo atado antes de empezar una nueva etapa.

Me pregunto si he aprendido lo suficiente. Estoy seguro que sí. Va a ser una etapa distinta, con más responsabilidades y más aprendizaje, pero también como mayor sueldo, y sin la compañía no elegida y no deseada, de ese lastre.

Mañana hace una semana de la exposición del proyecto. Hoy he colocado la orla en un marco, que he pegado con cinta de doble cara. Ha sido cerrar un ciclo, que empezó en Junio 2024 con la decisión de seguir estudiando y, el mes siguiente, con la matrícula. Recuerdo el punto de inflexión en Agosto 2024. Aprender siempre es la respuesta. Leer sobre aviones diminutos y sobre otros enormes. Tal y como pensaba, fue el germen de un proyecto. Sin mucha ayuda, más bien al contrario.

Estoy consiguiendo descansar a medias. Tengo ansiedad y no descanso como me gustaría. Pero me encuentro mejor que la semana pasada. Me he hecho pequeños regalos: una luz diminuta y bonita a pilas para la bici, un lego precioso, un par de revistas, hace una semana y ayer un cochecito de tres ruedas, como el que me regaló A. la primavera pasada. También recuerdo con cariño el pequeño Playmobil comprado el 3 de mayo. Un mecánico, me recuerda mucho a mí, a ese sueño de Febrero de 2010, que soñé despierto y que me mantuvo con vida.



Sin duda son días de muchos recuerdos.

Y el día acaba yendo al gimnasio. A la piscina. Cosa que no hacía desde junio 2024. Una vida, se me antoja.

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