Mis ojos están bien. Pero no hacer las pausas de visualización de forma correcta, puede que haya perjudicado a mi vista de lejos. La verdad, es que en sólo tres días, pasar del alivio de tener de nuevo unas gafas con las que, de lejos veía perfectamente de nuevo, a la rumia y el disgusto por saber que estaba perjudicando a mi vista, me sentó bastante mal. Además, ciertas informaciones no necesarias, y que no me entregaran el coche cuando tenía previsto (aunque en realidad me vino mejor, porque no veía nada), tampoco ayudaron.
Me quedo con lo positivo de haber ido a la clínica y no colapsar en las dos horas largas de pruebas, que fueron de esperas, en su mayoría. Y, a un coste alto, pero asumible, tenía de nuevo lista la máquina roja para 15.000 km y, en otros aspectos, para casi la vida útil del coche. Hasta con un detalle no previsto de metacrilato, que rejuvenecía el viejo, pero bien cuidado, 6L1.
Los del LIDL, en contra de lo que decían por escrito el lunes, no han bajado la megafonía. Sé que lo más efectivo es ir con la carta que me enviaron a resultas de la primera reclamación en consumo, pero es un paso que me cuesta horrores dar. Con un gran nivel de ira, fui capaz de hacer la compra y de volver a casa. Y de autoprotegerme llevando auriculares. Hoy tendré que volver a otro supermercado más cercano, básicamente porque no compré alguna cosa, como cereales.
En unos minutos me iré al gimnasio, de nuevo a hacer ejercicio bajo techo y dirigido. Espero que a una hora tan temprana haya gente suficiente para hacer la clase, si no es así, iré a nadar.
La clase tuvo lugar, fue entretenida, aunque la música estaba muy alta. Usé tapones y aprendí de nuevo los horarios de la piscina. He ido, en 5 días, 3 veces al gimnasio, he ido más en una semana que en todo el año anterior.
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